Autopista Toluca-Naucalpan, entre la resistencia y la división

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ComparteAyotuxco/Huitzizilapan/Xochicuautla, Estado de México; 25 de junio de 2019. Con las lluvias, el verde de los pinos se intensifica, son alrededor de las 9:00 de la mañana; entre los árboles, el avance del camino que conduce a San Francisco Chimalpa deja ver aún la niebla abajo, apenas por encima de los techos. Ese es el […]

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Ayotuxco/Huitzizilapan/Xochicuautla, Estado de México; 25 de junio de 2019. Con las lluvias, el verde de los pinos se intensifica, son alrededor de las 9:00 de la mañana; entre los árboles, el avance del camino que conduce a San Francisco Chimalpa deja ver aún la niebla abajo, apenas por encima de los techos.

Ese es el punto en el que comienza el recorrido organizado por habitantes de Ayotuxco, Huitzizilapan y Xochicuautla, Estado de México, en contra de la construcción de la autopista Toluca-Naucalpan, proyecto carretero que, inicialmente, debería concluirse el 1 de agosto de 2018, según información de la Secretaría de Comunicaciones del Estado de México.

Los que conformamos la caravana nos detenemos en el puente de “El Hielo”, luego bajamos hacia la izquierda, hasta la primera parada; este recorrido por las comunidades es una acción consecuente a la conferencia de prensa realizada el 18 de junio, en la que habitantes de Huitzizilapan solicitaron la devolución de sus tierras porque el pasado 29 de mayo concluyó el plazo otorgado por el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña, -a través de un decreto expropiatorio- para la construcción de la autopista privada Toluca Naucalpan. 

Ayotuxco

Está nublado, en Ayotuxco se hacen tres paradas: en la primera se habla de la existencia de amparos de suspensión definitiva; se explica que el 7 de marzo de 2019 se otorgó la suspensión definitiva de las obras en defensa del derecho humano de acceso al agua, porque la captación de agua del bosque resulta favorable a los sistemas comunitarios; los comuneros explican que esta es una respuesta emitida a un amparo interpuesto en noviembre de 2018.

En la primera y segunda paradas, el verde de los árboles sería una constante de no ser por los tramos de concreto y tierra barrosa que ha sido escarbada por la maquinaria; todo sería verde y silencioso de no ser por los camiones materialistas que pasan, pasan y pasan con tierra y herramientas de construcción; todo sería verde y nubes de no ser por el fondo que deja ver lo altos y elegantes edificios de interlomas y Santa Fe que, también explican los pobladores, se inició en 2004 y tiene la intención de hacer crecer la ciudad hacia el Estado de México. 

Una logística con sobresaltos no esconde la afectación: “nosotros no pedimos que destruyeran nuestros caminos tradicionales”, dicen. Entre evidentes diferencias de opiniones surge el tema del agua como preocupación principal: ”el cerro es una esponja, absorbe el agua y por medio de manantiales surte a la comunidad: el tramo carretero está afectando los manantiales, nosotros estamos acostumbrados de vivir del bosque, de los que nos da”, dice el representante de Ayotuxco; habla de lugares específicos, de bordos y de los escurrimientos que surten los manantiales; alrededor, todo sería verde y olería a humedad sino fuera por el olor a humo que emite la maquinaria.

 

Huitzizilapan 

“Aquí atrás hay un paso ancestral, un paso tradicional”, dice el representante de Huitzizilapan en la cuarta parada, mientras señala un pequeño cuerpo de agua enlodada que pasa por debajo de una de las estructuras que sostiene la carretera, al fondo se observa un muro de piedra; el paso está cerrado. Metros más adelante, cuando el recorrido continúa, un hombre que carga leña, un niño y dos perros atraviesan la cinta asfáltica de lo que sería la autopista de 39.5 kilómetros construida por Autopistas de Vanguardia S. A. de C.V, (Autovan), propiedad de Juan Armando Hinojosa, uno de los constructores que más ha trabajado con Enrique Peña Nieto. 

“No pues es una peregrinación a la que llega gente de todos lados, de Atarasquillo, de Lerma, de Toluca… y se van juntando allá [en el Divino Rostro] y se echan ahí dos días y pues afecta todo esto porque ¿cómo pasa uno…?” dice una mujer al término de esta parada, en la que también explicaron los pobladores que la lucha por el bosque no es local porque afectará a la ciudad  de México y a Toluca, “es la entrada a proyectos de muerte en el territorio”. En este punto, las personas de las comunidades clausuran simbólicamente esta autopista en la que ahora también trabajan Teya y Carso; pintan en las barras de contención “#ElBosqueDeVuelta”, el nombre de la campaña que se impulsa luego del vencimiento del plazo para la expropiación. 

 

Xochicuautla 

La resistencia a este megaproyecto no es nueva: hay una antecedente de ella ejercida por integrantes de la comunidad desde hace 12 años, pero algunas de las personas que la llevaron a cabo anunciaron, el pasado 3 de abril, haber llegado a un acuerdo para dar paso libre a la autopista; estos habitantes, quienes alguna vez conformaron el Consejo Supremo Indígena de Xochicuautla, hoy son desconocidos por quienes organizan este recorrido que muestra en su dimensión el paso aplastante del concreto y la cinta asfáltica. 

La última parada es en Xochicuautla, ahí no hay cinta asfáltica, sólo el trazo carretero hecho con maquinaria, la tierra es lodosa y empieza a llover; aquí no hay trabajadores, sí una barricada hecha por los pobladores con ramas de árboles, una casucha abandonada y un baño portátil; en este lugar hay una suspensión definitiva promovida por los habitantes, también es el lugar donde el conflicto entre pobladores es más palpable por su proyección al exterior y por todo lo que se generó desde hace años por la construcción de este megaproyecto.

El recorrido termina pasadas las 17:00 horas; la vuelta a la ciudad deja atrás el verde de los árboles, los cerros desgajados y el asfalto que escurre agua de la lluvia, las pocas casas dispersas a menos de doscientos metros de, trazo carretero, a los trabajadores, las camionetas blancas membreteadas de Teya, a los habitantes y a sus divisiones, mientras se vence el plazo de expropiación de Ayotuxco y Xochicuautla, mientras s interponen más amparos

 

Epílogo 

La autopista, calculan los pobladores, tiene un avance de 60 por ciento; su construcción avanza a paso lento pero no se ha detenido, aún con los amparos de suspensión; pasa a la mitad de un bosque que es considerado sagrado para los habitantes, "por el corazón del Divino Rostro", camino de peregrinación.

Los pobladores piden que se restaure el daño porque se ha vencido el plazo de expropiación, mantienen la resistencia en términos legales a través de amparos; solicitan la restauración del daño, no económica, sino de cuidado y protección al bosque.

La resistencia ha presentado, desde su inicio, divisiones.  

Eduardo Giesen Amtmann, miembro del colectivo Viento Sur, en una conferencia en la Universidad Autónoma del Estado de México, explicó que la división es una de las tres estrategias que se utilizan para que los megaproyectos pasen exitosamente; la comunidad y los movimientos sociales son segmentados y el proyecto se impone, para ello ofrecen compensaciones sólo a algunos, quienes se abren a vincularse con la empresa, el resultado es el debilitamiento de la comunidad.