Los Diablos firmaron un torneo histórico. Rompieron récords, fueron la mejor ofensiva del campeonato y terminaron en la cima. Pero más allá de las cifras, que Toluca sea líder tiene un significado especial en el contexto del club y de la Liga MX.
En un sistema de competencia como el mexicano, ser líder representa mucho más que cerrar en casa toda la liguilla. Ofrece ventajas claras: enfrentar a equipos con menos puntos, mayor probabilidad de avanzar por posición en caso de empate y, sobre todo, una dosis de confianza que no se compra.
Pero para Toluca, terminar en primer lugar de la tabla va más allá de lo deportivo. Es un símbolo. Un augurio.
Con este torneo, los Diablos acumulan siete lideratos en torneos cortos. ¿Qué ha pasado en esos casos?
- 1 vez llegaron a semifinales
- 2 veces alcanzaron la final
- 3 veces fueron campeones

La última ocasión en la que fueron superlíderes fue en el Clausura 2018, torneo en el que se les escapó el doblete: cayeron ante Necaxa en la final de Copa y ante Santos en la final de Liga. Para encontrar el último título siendo líderes hay que remontarse al Verano 2000, cuando coronaron su dominio con el tercer campeonato de la era de los veranos.

El contraste con Cruz Azul
Mientras Toluca llega a la liguilla como líder por séptima vez, Cruz Azul ha sido superlíder en 14 ocasiones. Sin embargo, su historial es distinto:
- 5 veces fue campeón
- 6 veces se quedó en cuartos de final
- 1 vez fue subcampeón
- 1 vez fue semifinalista
- 1 vez cancelaron el torneo

Aunque la Máquina tiene más experiencia encabezando la tabla, su relación con el liderato ha sido más dolorosa que triunfal.
Más allá del desempeño futbolístico, la manera en la que este torneo se está presentando invita a ilusionarse, y con este dato, no hay Diablo de corazón que ya ve a su equipo en la gran final.


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