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La defensa del gobernador

 

1.- Conforme los rumores sobre su salida del cargo se incrementaron, el gobernador dejó la pasividad y se convirtió en el más férreo defensor de su administración.

Ordenó a sus operadores desplegar una millonaria campaña en medios para resaltar que tenía un liderazgo fuerte y salir del Ejecutivo, era un error.

Cientos de órdenes de inserción, fueron su recurso.

Parejo a ello diversas organizaciones e institutos se pronunciaron en su favor.

La campaña fue costosa en términos económicos, pero infructuosa.

El eje de ella fue negar que el funcionario solicitaría licencia y dejaría de ser gobernador de la entidad.

 

2.- La especulación había nacido en una grave indisposición, política y personal, del Presidente con el mandatario estatal.

Nada le funcionó, en septiembre de 1989 se impuso la voluntad presidencial y tuvo que pedir licencia para dejar la gubernatura.

El presidente Carlos Salinas de Gortari se basó en la necesidad de solidificar su liderazgo y Mario Ramón Beteta, se fue.

Mera aportación anecdótica.

 

3.- Validando la propia versión de Eruviel Ávila en el sentido que no se va, debemos esperar entonces cambios en su gabinete.

El debe aceptar que hay niveles que lo le han funcionado, no hablo de la inseguridad.

Si efectivamente quiere solidificar la posición, hay varios aspectos, clave, donde debe rectificar.

Un relevo en la Secretaría General de Gobierno, si podría terminar con la especulaciones sobre el futuro de Eruviel.

Luce descabellado cambiar al secretario de Gobierno y luego al gobernador.

Es uno u otro.