Incendio electoral en Edoméx.
1.- Desde hace un par de meses la información dejó de ser clasificada y poco a poco ha trascendido.
Si en este momento fueran las elecciones en el Estado de México, los resultados serían catastróficos para el PRI, por tanto para el gobernador Eruviel Ávila, y pegarían en el centro del equilibrio político del propio Presidente Peña Nieto.
Es la época en que las encuestas pululan, pero cuando son las de circulación interna y al menos tres de ellas muestran resultados coincidentes, la advertencia no puede ser ignorada.
De ahí deviene el interés superlativo de la federación para tener una presencia constante en la entidad, liderada por el propio EPN.
2.- En cualquier ángulo que se le vea, una derrota del partido oficial, crearía un escenario demasiado complicado para Los Pinos.
Lamentablemente a pesar de la dramática crisis de seguridad, para las autoridades la gran prioridad es electoral.
Con la renovación de alcaldes y Congreso estatal y federal en fecha, toda acción del gobierno está orientada a no perder los comicios.
Lo crucial son las diputaciones federales, por lo que representa una Cámara de Diputados dominada por el partido que tiene la presidencia del país.
Evidentemente Eruviel Ávila no ha podido solo y es por ello que la federación se vio obligada a intervenir.
3.- En la dualidad de siempre está el quid de la estrategia para ganar votos.
Dinero oficial, vía apoyos sociales, es la vieja hoja de ruta.
No es el único recurso que empleará el gobierno, pero sí el más sólido.
En lo colateral está el hecho de que con tan poca intención de voto para el PRI, como estamos hoy, se emite el mejor juicio a los gobernantes.


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