*Eruviel, el solitario de Palacio
*Los síntomas de un “dedazo” presidencial
*Sicosis, cruel saldo de la demencial violencia en la entidad
1.- Sin control de su propia sucesión en la entidad, ni el invaluable apoyo de su mayor aliado; Luis Videgaray resintió el impacto del arribo de su gran detractor: Luis Miranda.
Sujeto, nuevamente, a la necesidad electoral inmediata del PRI, no perder la gubernatura mexiquense, Eruviel Ávila llega a un punto crítico en el cual debe hacerse a un lado, para dejar emerger al candidato.
A un año de dejar el gobierno del estado, el mandatario enfrentará un escenario demasiado complicado para mantener una campaña en pos de la Presidencia del país, paralela a la del tricolor por no perder el segundo mayor tesoro que le queda: el Estado de México.
2.-Eruviel está solo en esta contienda.
Nunca ha sido el favorito de Enrique Peña.
Claro que es una opción, pero no la principal.
Hoy el gobierno federal tomó el control de la situación.
No se puede negar la nitidez del mensaje: el gran operador electoral del 2017 en la entidad es EPN.
El gobernador no va a decidir sobre el Presidente, quién será candidato.
Las cosas en el PRI no funcionan, nunca lo han hecho, así.
El antiguo manuscrito priísta dice que en el quinto año de gobierno, inicia la pérdida del poder.
3.- En la entidad no hay ciudadano normal, que no sea presa de una creciente sicosis.
El enorme fracaso del gobierno para abatir o controlar, al menos, la demencial ola de violencia que se vive en todos los municipios, es la razón.
Nunca, como ahora, se habían dado cifras tan pavorosas en feminicidios, ejecuciones, homicidios, asaltos, violaciones y, jóvenes, hombres y mujeres, desaparecidos.
Esa es la verdad, inocultable y tenebrosa.


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