13 años saliendo a las calles

¿Por qué celebran su orientación sexual o identidad de género? Si existe un día del Orgullo LGBTI, que también haya uno para quienes son heterosexuales. Una cosa es lo que hagan en sus casas y otra, muy distinta, es que quieran que se les aplauda su “depravación”. Esos son algunos de los argumentos que cada año salen a relucir para intentar denostar o demeritar las manifestaciones de la población LGBTI en cualquier parte del mundo. Cuestionan la “necedad” de los gays “por querer casarse”; critican el “exhibicionismo” por salir a las calles sin playeras o con “ropa diminuta”, por considerarlo
agosto 12, 2017

¿Por qué celebran su orientación sexual o identidad de género? Si existe un día del Orgullo LGBTI, que también haya uno para quienes son heterosexuales. Una cosa es lo que hagan en sus casas y otra, muy distinta, es que quieran que se les aplauda su “depravación”.

Esos son algunos de los argumentos que cada año salen a relucir para intentar denostar o demeritar las manifestaciones de la población LGBTI en cualquier parte del mundo. Cuestionan la “necedad” de los gays “por querer casarse”; critican el “exhibicionismo” por salir a las calles sin playeras o con “ropa diminuta”, por considerarlo un atentando “contra las buenas costumbres y la moral”; y afirman que los crímenes de odio por homofobia, lesfobia, bifobia o transfobia, no son condenables, sino que deben alentarse.

Y ahí las razones del porqué salimos a las calles entre banderas arcoíris, música, pancartas, carros alegóricos, globos y muestras de amor. La marcha es uno de los signos más contundentes de que la diversidad sexual existe y que, por tanto, debe ser escuchada, atendida y respetada; representa una forma de reivindicar los derechos que nos corresponden, simplemente, por ser personas, pero que no tenemos.

En ese tenor también se puede explicar porqué no existe una marcha del orgullo heterosexual. Las razones son simples.  A las personas no se les discrimina ni asesina por ser heterosexuales, no se les niegan derechos si son una pareja conformada por una mujer y un hombre, no se hacen manifestaciones en su contra, no se les “amenaza con irse al infierno” ni se les cuestiona su “exhibicionismo” cuando se besan en lugares públicos.

Este 2017, se cumplen 13 años de la primera manifestación de este tipo en Toluca, sitio neurálgico de la vida en el Estado de México. A casi 3 lustros de que la población LGBTI tomara las calles de la ciudad resguardada por el Xinantécatl, se han conquistado algunos logros, como poner el tema en la agenda pública  o visibilizar las desigualdades existentes entre gays, lesbianas, bisexuales, trans y heterosexuales, pero la lista de retos aún es larga, como la tipificación de crímenes de odio, la legalización del matrimonio igualitario, la creación de la ley de identidad sexogenérica o el desarrollo de programas y políticas públicas que prevengan y atiendan el bullying homofóbico, el acoso laboral o la extorsión policiaca contra las personas por su orientación sexual o identidad de género.

Salir a marchar requiere también un acto de valentía, ante la intolerancia que siempre luce amenazante; implica luchar contra la desinformación y los prejuicios, y especialmente nos debe recordar que prevenir y acabar con la discriminación no se puede lograr excluyendo porque ahí radica la diferencia entre el compromiso con los ideales y la mediocridad.

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