Feliz año nuevo ─ferviente deseo de inicio anual en los sectores populares─, quedó en un simple decir, la gente así lo sintió; los campesinos, obreros, trabajadores de las ciudades, profesionistas, asalariados con menos de tres salarios mínimos, maestros, burócratas que no se encuentran en las cúpulas con ingresos y aguinaldos millonarios, manifestaron que nada hay que festejar y la felicidad no se ve en el horizonte cercano.
Este primero de enero no fue como en años anteriores, el panorama nada alentador incrementó el desánimo y enojo social, algunas palabras de Peña Nieto en un mensaje para muchos sonaron como una burla a los mexicanos: “…vivir este año 2017 al máximo. Amar, aprender, compartir sin límites; creyendo en nuestro país y en nosotros los mexicanos”, habría dicho.
El aumento de las gasolinas y el diésel, aunado a la devaluación del peso frente al dólar redujo irremediablemente sus ingresos, afectando la subsistencia de las familias, lo saben los enlistados y muchos no incluidos en ella.
La entrada en vigor de los nuevos precios de la gasolina magna a $15.99, premium $17.79 y diésel a $17.05 representó un aumento agresivo ordenado por el gobierno que atenta contra de la economía de las clases más empobrecidas del país.
Estos precios variarán en diferentes partes de México, la Comisión Reguladora de Energía ─dividió al país en 90 regiones, los costos variarán en cada una─. Estableció para la CDMX un precio entre $16.27 a $16.33 en diferentes delegaciones, para el Estado de México por la región en que fue ubicada se pretende que los mexiquenses paguen un precio de $16.59 por cada litro de magna, lo que por supuesto constituye una ilegalidad y una inequidad manifiesta en contra de la población.
En tanto la autoridad continua igual, es indiferente a todo tipo de manifestación, cierre de carreteras o lo que se diga en las redes sociales, se niegan al diálogo, hay cerrazón, autoritarismo; no hacen caso de nada, prefieren jugar golf, centrando su actuar en la emisión de propagandas y comerciales distantes de la realidad en su totalidad.
Las palabras del Secretario de Hacienda y Crédito Público ilustran el autismo gubernativo sexenal al asegurar que el aumento a la gasolina es una determinación para cuidar las finanzas públicas, sentenció en entrevista por televisión el miércoles 28 de diciembre de 2016, también expresó que en México se consume 190 millones de litros al día, por lo que debe ajustarse el precio por las condiciones de costo y del mercado ─no puede gobierno subsidiar un peso por litro, implicaría perder 190 millones de pesos diarios─, cerró diciendo que hay un costo máximo y un precio por región que estará en movimiento de “acuerdo a las circunstancias internacionales”.
Es desconocido para algunos que en esta administración se implementó el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), para los combustibles se estableció una cuota fija en dos mil dieciséis por este concepto, por cada litro de gasolina vendida la recaudación para la hacienda pública fue para la magna $4.16, premium $3.52 y diésel $4.58; el IEPS les permitirá captar en dos mil diecisiete 284 mil 432 millones de pesos que saldrá de los bolsillos del consumidor según datos de la Ley de Ingresos de este año, ¿qué porcentaje de este recurso terminará en la corrupción o en la compra de votos en las elecciones por venir?, es pregunta.
A esto se agrega el precio del dólar con una cotización de más de 21 pesos por billete verde, quedando demasiado lejos el tipo de cambio existente en dos mil doce, con un costo de $12.9; con mil pesos se compraban 77.5 dólares, al precio actual únicamente se obtienen 47.4 billetes gringos, lo que marca con claridad el empobrecimiento de los mexicanos.
También entró en vigor el salario mínimo $80.04, se necesitará trabajar cuatro días para comprar 20 litros de gasolina magna pagando $319.80, le sobrará al trabajador 36 centavos para gastar en lo que quiera, quizá por esta razón las despensas serán la moda anual y del año venidero, empobrecer para ganar parece ser la fórmula maquiavélica de los que gobiernan.
La cadena de aumentos no esperará, los productos básicos ya subieron sus precios de manera inmediata, el transporte lo hará irremediablemente, las promesas gubernativas y gran mentira de un mejor nivel de vida queda para las cúpulas, el pueblo tiene que luchar para sobrevivir, eso lo deja claro el gobierno con esta acometida, ¿Usted qué piensa?


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