Se dice que…

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A la Universidad Autónoma del Estado de México le ha caído como oportuno salvavidas el obligado paro generalizado de actividades como medida preventiva contra el coronavirus

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Sirvan estos datos para dimensionar la emergencia sanitaria: en el Estado de México es más fácil que una persona muera por algún padecimiento cardíaco, diabetes, enfermedad hepática, algún accidente o por la violencia criminal que por Coronavirus. Somos casi 18 millones de habitantes y el número de enfermos confirmados es apenas de seis. Hay que tomar las precauciones del caso, pero no caer en la histeria colectiva. El gobierno está haciendo las cosas bien.

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De acuerdo con las cifras estatales de mortalidad, cada año muere un promedio de 17 mil personas por enfermedades del corazón, 15 mil por diabetes mellitus, 10 mil por tumores malignos, 6 mil por patologías del hígado, 4 mil por padecimientos cerebrovasculares y 3 mil 500 por influenza y neumonía. La cantidad de personas que mueren víctimas de homicidio es de 2 mil 500 por año. Las probabilidades de morir por COVID-19 en esta pandemia son muy bajas, como morir por un rayo o sacarse un premio de la lotería.

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Donde sí habrá un daño considerable será en la economía. Las pérdidas al final de la crisis se contarán por miles de millones de pesos; hay expertos que calculan que al Estado de México podría costarle hasta medio punto de su Producto Interno Bruto. El mercado laboral será uno de los mas afectados, la precarización será mayor por la reducción de salarios y, todavía peor, se esperan despidos sin el correspondiente pago de liquidaciones. Las cosas no iban bien, pero con esto empeorarán.

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A la Universidad Autónoma del Estado de México le ha caído como oportuno salvavidas el obligado paro generalizado de actividades como medida preventiva contra el coronavirus; una de las posibles víctimas de la epidemia será el movimiento parista que mantenía tomadas todavía cinco escuelas. Será un mes sin atención mediática. La justa demanda de alto a la violencia de género deberá cumplirse, pero quizá el coronavirus haga lo que parecía que la autoridad no podía: dar por terminado el movimiento.

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Es muy lamentable que en los tendederos de denuncias colocados en diversas escuelas de la UAEMex se hayan incluido, desde el anonimato y sin prueba ni argumento alguno, los nombres de algunos profesores, con el único afán de infringirles daño. Eso es muy vil, canalla. Hay una nómina extensa de víctimas de odio escolar o político. Ojalá se les desagravie lo más pronto posible.