Se dice que…

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Alguien del ayuntamiento de Toluca hizo el negocio de su vida con los contratos de publicidad para el fallido Festiva.

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Vaya excusa tan idiota que los embozados usan para justificar sus destrozos en el histórico edificio central de Rectoría: “…es por tanta corrupción de la administración”, escribieron y gritaron. Que pongan una denuncia en la Fiscalía, en la Contraloría o en el Órgano Superior de Fiscalización, eso sería mas útil que comportarse como vándalos, indigno de un auténtico estudiante universitario. Han desnaturalizado por completo su causa. Ese grupo de encapuchados, por más ruidosos y beligerantes que sea, no representa a la comunidad universidad, como pretenden presentarse; son acaso 200 entre 80 mil, por supuesto que tienen derecho a expresarse, aunque la mayoría no esté de acuerdo en sus formas ni en su fondo, pero deberían hacerlo de una forma más civilizada, inteligente.

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Alfredo Barrera es un hombre honesto y capaz, no hay duda. Podrán no gustar sus formas políticas, nada sutiles, pero nadie podría negar su compromiso con la universidad pública y su feroz defensa de lo que cree correcto. Buena parte de su tiempo y esfuerzo los ha dedicado a una cruzada, casi personal, contra lo que llama “intereses creados” en la institución. La reacción era obvia. Por supuesto que hay muchas cosas que mejorar y cambiar en la UAEM, pero las luchas quijotescas de un hombre solo no son la mejor vía. A la universidad hay que defenderla siempre, de quien sea.

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La línea de negocios del “Grupo Atlacomulco” o lo que queda  de él, ha mudado a Oaxaca donde ha encontrado mejores oportunidades con el joven Alejandro Murat que en el Estado de México gobernado por Alfredo del Mazo. Por supuesto que esa es una buena noticia para los mexiquenses y muy mala para los oaxaqueños. El hombre encargado de los buenos arreglos es nada menos que Javier Lazcano Jr. secretario de Infraestructura y el Ordenamiento Territorial Sustentable en tierras zapotecas. 

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Alguien del ayuntamiento de Toluca hizo el negocio de su vida con los contratos de publicidad para el fallido Festiva. Nada más en carteleras espectaculares, que no sirvieron para nada, se gastaron más de 5 millones de pesos, y esa apenas es la punta del iceberg. Un funcionario de Comunicación de negra reputación por pedigüeño se llevó a la bolsa casi un millón de pesos, al menos eso es lo que cuentan los empresarios a quien pidió el moche. 

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La competencia electoral por Metepec será muy interesante. Dos personajes muy conocidos de la comunidad, sin partido hasta hoy, destacan: el empresario Fernando Flores y el notario público Jorge Ramos. No hay que perderles de vista.