Nuevo perfil de internautas tras cuarentena

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La pandemia va a ser larga y, en consecuencia, las experiencias on-line seguirán mostrándonos algunas tendencias ciber-sociales dignas de ser atendidas

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En la medida que la desescalada del confinamiento por la epidemia de Covid-19 va avanzando en México, comienzan a ser públicos algunos datos muy interesantes acerca de los efectos de la cuarentena en materia de comunicación e información. En los últimos días se han conocido estudios que revelan, por ejemplo, que durante el periodo que ha durado la cuarentena por coronavirus los internautas se han conectado a internet 50% más tiempo que el año anterior. Es algo hasta cierto punto normal: más tiempo en casa y menos en el trabajo o la escuela hace posible estar navegando por más horas. Pero luego viene la pregunta ¿y qué es lo que realiza la gente estando on-line?

Algunos de los datos que hoy se conocen muestran un incremento notorio en la revisión de redes sociales, sobre todo en el caso de quienes se conectan a la red a través de su teléfono celular que, por cierto, es el tipo de dispositivo que más crecimiento ha tenido en lo que va del año. Igualmente hay un porcentaje importante de internautas que han comenzado a hacer algo que antes no realizaban, como es la compra a supermercados. Así es, las “tradicionales” compras a sitios de comercio en línea ahora son acompañadas de adquisiciones a tiendas a las que la gente acudía físicamente, pero que con motivo de la Jornada Nacional de Sana Distancia, cerraron sus puertas o disminuyeron su aforo admitido. Sea a través de aplicaciones o los sitios web de las propias tiendas, se ha vuelto más común “hacer el super” on-line, o comprar cosas como ropa, artículos personales, accesorios, etc.


Hay un porcentaje importante de internautas que han comenzado a hacer algo que antes no realizaban, como es la compra a supermercados.


Igualmente, hay reportes de que los internatutas mexicanos mostraron durante estos últimos meses tendencias claras a búsquedas de contenido relacionado con hacer ejercicio, aprender nuevas cosas o informarse de cuestiones técnicas sobre ciencia y medicina. Este último dato es sin duda de lo más novedoso: se han multiplicado las búsquedas o consultas en relación a disciplinas o áreas del conocimiento humano que antes eran realmente ignoradas. Como lo hemos comentado en otras ocasiones en este mismo espacio, la gente ha estado teniendo contacto con un lenguaje especializado y términos técnicos como: curva epidémica, tasa de mortalidad, letalidad, proyecciones matemáticas, modelo, síntomatología, vacunas, investigación, literatura científica, etc. Este lenguaje, que se ha utilizado desde la narrativa oficial para informar (todos los días) sobre el curso de la pandemia, ha hecho que todo mundo se familiarice con él, a tal grado que detrás de cada cuenta de Facebook o Twitter se asoma un epidemiólogo haciendo pronósticos, explicando tendencias, señalando fallas y vaticinando el curso de la pandemia global.

También de acuerdo con los datos disponibles, ahora se sabe cuáles son las redes sociales más utilizadas por los mexicanos en los últimos meses, sobre todo durante la cuarentena.  De acuerdo al estudio de la consultora de mercados digitales Nielsen, Facebook es la red social que acapara la atención de los usuarios, promediando 1.19 horas diarias, seguida por YouTube, que pasó de tener 0.57 a 1.18 horas, y en tercer lugar se ubica WhatsApp que pasó de 0.50 a 1.09 horas diarias de uso promedio nacional.


Entre las comunidades estudiantiles y académicas de todo el país también se volvieron comunes los usos de plataformas que permiten las “clases on line”


La información que circula a través de dichas redes sociales también ayuda a entender parte del comportamiento de la población frente a la epidemia. En Facebook se ha encontrado un ambiente propicio para difundir información abiertamente falsa o parcialmente cierta, para alarmar y pronosticar escenarios apocalípticos, pero también para desestimar la gravedad de las cosas y asegurar la inexistencia del virus, aderezándolo con teorías sobre conspiraciones de toda índole. Youtube ha sido más utilizada para ver tutoriales, para el entretenimiento y el recuerdo (viendo durante la reclusión contenidos “más gratos”, de años anteriores). En tanto que WhatsApp ha sido tierra fértil para las cadenas de contenido que han derivado, incluso, en movilizaciones sociales por temas relacionados con la pandemia (lo comentamos aquí en un texto llamado “Las turbas que alientan las redes sociales”).

Entre las comunidades estudiantiles y académicas de todo el país también se volvieron comunes los usos de plataformas que permiten las “clases on line” o por lo menos que facilitan  labores escolares y la interacción entre profesores y alumnos. Ello, sobre todo en los últimos meses, pero ahora han venido a menos tras declararse concluido el ciclo escolar.

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El nuevo coronavirus tomó al mundo por sorpresa. Las medidas de mitigación que sacaron a la gente de los espacios públicos se generalizaron en casi todo el mundo. La gente pasando más horas en casa se convirtió en un internauta más activo, que ha explorado terrenos ya andados, otros nuevos, algunos más que son emergentes y apenas empezamos a vislumbrar algunas de sus consecuencias. La pandemia va a ser larga y, en consecuencia, las experiencias on-line seguirán mostrándonos algunas tendencias ciber-sociales dignas de ser atendidas por sus implicaciones a diversos niveles.