Sur mexiquense: territorio prohibido para la policía estatal

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Después de la detención de José Damaso Alpizar, alias el “Huache” o el “47”, se han registrado al menos cinco agresiones directas contra los cuerpos de seguridad estatales

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Los enfrentamientos en los que policías estatales y agentes de la Fiscalía General de Justicia mexiquense (FGJEM) han sido atacados por grupos delictivos han ido aumentado en el transcurso de este año. A la fecha, se han registrado más de cinco agresiones directas contra los cuerpos de seguridad mencionados, a raíz de los operativos que han realizado los tres niveles de gobierno en los municipios sureños de Ixtapan de la sal, Valle de Bravo, Temascaltepec, Texcaltitlán y Villa Guerrero.

El parteaguas

La detención de José Damaso Alpizar, alias el “Huache” o el “47”, marca un hito en el tema de los ataques a los elementos de seguridad en el sur mexiquense.

El “47” se desempeñaba como jefe de plaza de la Familia Michoacana en los municipios sureños de Texcaltitlán, Sultepec y Temascaltepec. La Fiscalía mexiquense anunció su detención el 11 de junio y lo vincularon a proceso por los delitos de homicidio calificado y homicidio en grado de tentativa.

Damaso Alpizar también es considerado como el presunto responsable del ataque y muerte de policías estatales en Almoloya de Alquisiras, en el que murieron cuatro elementos y seis más resultaron lesionados.

Luego de su detención comenzaron los ataques contra los elementos de la policía estatal.

Las emboscadas

El dos de junio, el comandante Arturo Delpino Valenciano, jefe de servicio GIP de la policía estatal, perdió la vida a causa de dos detonaciones de arma de fuego que recibió durante una emboscada en la carretera Temascaltepec – Valle de Bravo.

Delpino Valenciano se dirigía junto con otros policías a apoyar a sus compañeros en la detención de Juan Luis Chamorro Ponce, líder del Sindicato Libertad de Trabajadores del Transporte de México y operador de la Familia Michoacana en el municipio referido.

Al respecto, Alejandro Gómez Sánchez, fiscal mexiquense, dijo que Chamorro Ponce era “objetivo prioritario para esta Institución, ya que al parecer se encargaba de cobrar extorsiones para un grupo criminal con orígenes en el estado de Michoacán”.

Un mes después, el seis de julio exactamente, ocurrió otra emboscada, pero en la carretera Toluca – Ciudad Altamirano, en el municipio de San Simón de Guerrero.

Ahí las fuerzas estatales y federales repelieron la agresión y lograron detener a dos presuntos responsables quienes portaban armas de grueso calibre. Ese día el convoy en el que viajaban regresaba de un operativo en el municipio de Amatepec.

Al día siguiente de ese ataque, en diversos puentes vehiculares y peatonales de la ciudad de Toluca, sede de los tres poderes de gobierno, aparecieron seis narcomantas en las que la Familia Michoacana, presuntamente, advertía al personal de la Fiscalía mexiquense que la guerra en su contra había comenzado.

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Una semana después, Abel González Rojas, policía del área de Investigación de la FGJEM, y sus dos hijos menores de edad fueron asesinados a balazos en Yebucivi, en el municipio de Villa Victoria.

A través de una tarjeta informativa, la Fiscalía condenó los hechos y además dijo “no escatimar recursos humanos y materiales para dar con los autores de este deleznable crimen, los cuales serán detenidos y presentados ante la Autoridad Judicial para ser juzgados”.

El 13 de julio, cuando apenas habían pasado 24 horas después del último ataque, cinco agentes adjuntos a la Fiscalía fueron baleados mientras desayunaban en Ixtapan de la Sal. Esta agresión fue la tercera atribuida a la Familia Michoacana.

Dos meses después de ese ataque, las emboscadas alcanzaron nuevamente a la seguridad mexiquense: el 11 de septiembre, en la autopista Tenango – Ixtapan de la Sal cuatro elementos de la policía estatal fueron emboscados. Tres perdieron la vida y el tercero fue trasladado al Centro Médico Issemym, en Toluca.

La Secretaría de Seguridad informó que cinco personas fueron puestas a disposición de las autoridades, tres mujeres y dos hombres, identificados como los presuntos responsables del ataque. Mientras que este sábado, en Tenancingo, familiares y amigos sepultaron a los elementos asesinados.