Toluca, México; 20 de julio de 2018. “Despidieron a la mitad de quienes trabajaron en el PRI a la semana de perder las elecciones, además a muchos de los jefes de grupos y reclutadores no les han pagado. En redes sociales ya se comienza a denunciar esto, así como todas las irregularidades que se cometieron con nosotros. A casi todos los despedidos les habían prometido que seguirían trabajando independientemente de los resultados”, dice uno de los cesados, quien ahora busca que le paguen lo que le deben, pero no encuentra a nadie en las oficinas del Comité Directivo Estatal del PRI.
El edificio está semivacío. Vacío, sería la definición correcta, y después del primero de julio, literalmente se vació. Luce todavía más desierto porque la ausencia que genera la derrota se combina con el enojo y las vacaciones de los directivos, o con la partida de Ernesto Nemer –nadie sabe adónde-, quien a pesar de que no ha renunciado y se mencionan ya algunos nombres para sustituirlo, no se aparece por las instalaciones, que desde la entrada muestra la desolación que le dejó al PRI el triunfo de Morena. Apenas el personal de seguridad labora regularmente.
La derrota que vive el priismo en la capital mexiquense es una muestra de la crisis política, electoral y económica por la que atraviesa el tricolor en todo el territorio estatal, pues en la pasada jornada electoral del 1 de julio, en el caso de la Legislatura local fue avasallado por la coalición “Juntos Haremos Historia” y que ganó únicamente una diputación de Mayoría Relativa con cabecera en Valle de Bravo y perdió municipios emblemáticos como Atlacomulco, Toluca, San Felipe del Progreso, Metepec, Zinacantepec y Ecatepec.
Tras esta derrota y al perder uno de los estados más poblados y considerado bastión priista, las cabezas de los culpables empezarían a rodar, entre ellas, la del dirigente estatal, Ernesto Nemer, quien habría renunciado hace 2 semanas al cargo, sin embargo, fuentes del PRI señalan que esa renuncia aún no ha sucedido.
Hoy, la oficina de Nemer en la sede priista luce desierta, ya que el aún presidente no acude regularmente a las instalaciones. Fuentes priistas afirman que será Juan Pedro García Martínez, dirigente de la agrupación “Más Fortalecimiento Partidista”, quien tome las riendas del partido, pues es conocida su cercanía con el gobernador del Edoméx, Alfredo del Mazo Maza.
El PRI a nivel nacional atraviesa por una crisis económica, este problema fue reconocido el pasado 16 de julio por el ahora ex líder tricolor, René Juárez Cisneros quien manifestó que no había recursos “ni para pagar la quincena”. Esta situación no es diferente en el Estado de México y operadores políticos del PRI denunciaron que recortes de personal, retraso de pagos e incluso señalan que “es mejor unirse o afiliarse a Morena”, para que no se vean aceptados laboralmente.
Ese año el PRI cumplió 89 años y su aniversario coincide, también, con la debacle, por lo menos momentánea, de su añeja estructura política.
Abandonan al PRI
Toluca, México; 20 de julio de 2018. “Despidieron a la mitad de quienes trabajaron en el PRI a la semana de perder las elecciones, además a muchos de los jefes de grupos y reclutadores no les han pagado. En redes sociales ya se comienza a denunciar esto, así como todas las irregularidades que se cometieron con nosotros. A casi todos los despedidos les habían prometido que seguirían trabajando independientemente de los resultados”, dice uno de los cesados, quien ahora busca que le paguen lo que le deben, pero no encuentra a nadie en las oficinas del Comité Directivo Estatal del


Síguenos