Una gran frustración y un sentimiento de injusticia es lo que experimenta Mónica Andrade y toda su familia, tras ser víctima de abuso de autoridad y presunta extorsión durante una detención irregular en la que la señalaron por «montachoques», mientras llevaba a su hija de siete años a una escuela en Toluca. Según la víctima, la brutalidad y la corrupción en su caso muestran cómo algunos elementos a cargo de la seguridad aterrorizan a las y los ciudadanos.
El incidente que lamenta haber protagonizado ocurrió el pasado 24 de octubre en la delegación Santiago Tlacotepec, en Toluca, y el cual, aseguró, le dejó secuelas físicas y emocionales, pues fue detenida a punta de pistola y sometida a un operativo violento, desproporcionado y lleno de irregularidades.
“Fue bajando de Tlacotepec donde me detuvieron como si fuera la peor criminal. Parecía, no sé, fue algo muy horrible, nos apuntaban con armas, iba acompañada con mi nena de 7 años y no me decían por qué me detenían, decían que me bajara del carro y yo por miedo dije que no hasta que llegara alguien que conozca”, recordó.
De acuerdo con su testimonio, en la detención, ni a ella ni a sus parientes se les dio una razón del arresto; en cambio, se les exigió un soborno inicial de 50 mil pesos, el cual fue reducido a 15 mil bajo la promesa de liberarla «por la puerta de atrás».
Pero la detención de esta mujer, fotógrafa de eventos sociales como profesión, se prolongó por 48 horas en el Ministerio Público de Metepec, ubicado en Avenida Tecnológico, donde, aseguró, fue golpeada por uno de los custodios, con la exigencia de que debía pagar el soborno.
“Lo de la tortura fue pasando el médico legista, en las 48 horas de detención, solamente recuerdo sus botitas amarillas, yo identifico las botitas amarillas, creo que si lo veo lo reconozco, pero no sé decirle cómo se llama; era un hombre más alto que yo, complexión mediana y unas botitas amarillas. Querían dinero, ese era el objetivo de ellos, sacar dinero, dinero que nunca se les dio”, recordó.
Al salir de esas frías y sucias celdas, aunque intentó recuperar su automóvil, las vueltas entre agencias de tránsito y corralones de Metepec y Toluca, no dieron resultado, ya que en ningún sitio encontraban su carpeta. Pronto se dio cuenta de que en redes sociales se difundió una publicación que la acusaba de ser parte de una banda de «montachoques», usando un nombre falso que, garantizó, no corresponde al suyo a pesar de ser ella la que aparece en las imágenes.
“Esto que hacen de la publicación de Facebook es una mentira, ya está muy viral, dicen que me llamo Rosalba, cuando obviamente ese no es mi nombre, yo me llamo Mónica”, recalcó.
En entrevista para AD Noticias, Mónica narró que hasta este 6 de noviembre no ha recuperado su automóvil confiscado en el operativo del 24 de octubre pasado, cuando elementos de las policías estatal, municipal de Toluca y de la Guardia Nacional, la detuvieron sin ninguna denuncia de por medio en el camino de su casa a la escuela de su hija.
Hasta hoy sigue esperando que le devuelvan su auto y que alguien asuma la responsabilidad por todo lo que le hicieron pasar a ella y a su pequeña. Además, le preocupa que esta historia no se repita y que otras personas no tengan que enfrentarse al miedo y a la intimidación a manos de quienes deberían proteger.

