Toluca, Méx.- El presidente Enrique Peña Nieto se empeña en enaltecer acuerdos comerciales y volúmenes de importación en algunos productos nacionales; sin embargo, en la realidad, millones de campesinos se ven afectados por el incremento de importaciones en granos básicos.
Una investigación realizada por el portal Debate Radio y TV Chiapas, señala que uno de los factores que afecta al sector, es que los productores se ubican en franca desventaja ante el acaparamiento de los apoyos por parte de las trasnacionales.
En este sentido, se ejemplifica que la trasnacional Cargill – con sede en Minneapolis, Minnesota, Estados Unidos, que cuenta con 9 unidades de negocio en México con presencia en 13 estados de la república, con un total de 30 instalaciones, incluyendo una oficina corporativa en la Ciudad de México -, obtuvo el 16 por ciento de los beneficios entregados durante el primer trimestre del 2016; es decir, más de 150 millones de pesos, de acuerdo con los padrones oficiales.
Pero, aunado a ello, están las irregularidades por 70 millones 700 mil 100 pesos descubiertas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en la más reciente fiscalización al programa Desarrollo Rural Componente Proyecto Estratégico de Seguridad Alimentaria, operado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).
Esta situación resulta problemática, ya que, como apunta Víctor Suárez Carrera, dirigente de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras del Campo (ANEC), “México se ha convertido en el importador número uno de maíz de Estados Unidos, rebasó a Japón y Corea. Esa dependencia genera mucha vulnerabilidad a la seguridad alimentaria y nutricional de la población, frente a un escenario mundial caracterizado por la volatilidad y la inestabilidad; esta subordinación alimentaria se convierte en una dependencia política creciente, es la pérdida de la soberanía nacional frente a los suministradores de alimentos, y es posible que un país como Estados Unidos pueda aplicar sanciones a México en materia de alimentos”.
Cabe apuntar que uno de los discursos más recientes del presidente Enrique Peña Nieto fue dedicado precisamente al campo mexicano, en el cual enaltece el incremento de las exportaciones.
El pasado 5 de julio, tras la entrega de tractores en la comunidad de Chato, Michoacán, estimó concluir este año con un monto de exportaciones agrícolas superior a los 30 mil millones de dólares, según expuso una nota del diario La Jornada; sin embargo, las cifras que arroja el análisis Importaciones agroalimentarias debilitan al campo mexicano, elaborado por la organización campesina El Barzón, expone que entre 1994 y 2012 las exportaciones agroalimentarias crecieron a una tasa promedio anual de 9 por ciento, pero son contados los productos que intervienen en las exportaciones.
Entre los productos que han incrementado sus exportaciones se encuentra la fresa, con un valor de 546 millones de dólares.
El aguacate registro exportaciones por mil 395 millones de dólares; la cerveza fue otro de los productos de exportación con 2 mil 411 millones de dólares; y finalmente, el tequila es el producto que mayores montos registra en las exportaciones, según el barzón, con mil 205 millones de dólares.
El análisis añade que las importaciones aumentaron 8 por ciento. En 2015 fueron de 11 mil 241 millones de dólares; para febrero de 2016, de mil 97.4 millones de dólares. Sin embargo, en materia alimentaria México es deficiente en abasto de alimentos básicos de calidad, como maíz, trigo, arroz, algodón, soya.
Para 2015 se importó mil 28 millones de pesos de trigo; 2 mil 459 millones en maíz; 323 millones de pesos en arroz; 791 millones de pesos de leche y sus derivados; 83 millones de pesos en frijol; 181 millones de pesos de huevo y 376 millones de pesos en manzana, pera y membrillo.
El Barzón concluye apuntando que, a pesar del discurso triunfalista del gobierno, de los más de 3.5 millones de productores que están registrados, el número de empresas exportadoras no llega ni siquiera a las 5 mil; es decir, la actividad más dinámica se concentra en un número reducido de unidades de producción.


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