Amor Homoparental Vs Egoísmo Irracional 

El amor no conoce sexos, color de piel o apariencia física. No distingue orientación sexual, estrato social o nacionalidad. Es infinito, transformable e inconmensurable.  El amor entrelaza historias, une vidas. El odio busca destruirlas. Amor, es precisamente lo que merece tener un menor que es  adoptado, sea cual sea su familia, heterosexual u homosexual. Desde la aprobación o discusión de leyes en el mundo para reconocer los derechos de la población Lésbico, Gay, Bisexual, Travestí, Transexual, Transgénero e Intersexual (LGBTTTI), han existido algunas resistencias sociales por aceptar que la diversidad sexual es una realidad. Sin embargo, la adopción por parte
julio 15, 2016

El amor no conoce sexos, color de piel o apariencia física. No distingue orientación sexual, estrato social o nacionalidad. Es infinito, transformable e inconmensurable.  El amor entrelaza historias, une vidas. El odio busca destruirlas. Amor, es precisamente lo que merece tener un menor que es  adoptado, sea cual sea su familia, heterosexual u homosexual.

Desde la aprobación o discusión de leyes en el mundo para reconocer los derechos de la población Lésbico, Gay, Bisexual, Travestí, Transexual, Transgénero e Intersexual (LGBTTTI), han existido algunas resistencias sociales por aceptar que la diversidad sexual es una realidad. Sin embargo, la adopción por parte de parejas del mismo sexo, ha sido uno de los temas que con más recelo se ha tratado.

Los argumentos en contra de  la adopción homoparental se acompaña de los estigmas que persisten contra gays y lesbianas. Porque aunque no se manifieste explícitamente, a los ojos del Frente Nacional por la Familia, de políticos y ensotanados, de propios y extraños, los gays, las lesbianas, los bisexuales o los trans seguimos siendo pervertidos, abominables, enfermos.

El prejuicio los ciega.  No ven el amor que una pareja de hombres o mujeres pueden brindar a un niño o una niña. No, sólo miran con odio aquello que es diferente. Lo juzgan.  Lo califican como inmoral. Los acusan de violadores, aunque no exista ninguna prueba de ello. Porque sí, en su mente, nosotros somos violadores en potencia y la homosexualidad, la consecuencia de un abuso sexual.

Y no nos confundamos, la “buena intención” de algunos por salvar a los niños de las garras de las parejas del mismo sexo, de ningún modo tiene que ver con la defensa de los derechos de los menores, sino con su propio ego. Sino, cómo entender que prefieran el abandono de una niña en la calle o el olvido de un adolescente en un albergue, por encima de tener la posibilidad de vivir con una familia.

Los niños y las niñas no les importan en lo absoluto. El doble discurso del ramplón Frente Nacional por la Familia defiende lo indefendible: la misoginia, el patriarcado. Cree que el azul y el rosa determinan los roles de género. Relega a la mujer como instrumento de procreación y al hombre como símbolo de poder.

Lo más grave: justifica la homofobia. Advierten que los hijos de parejas homosexuales serán discriminados por no tener una “familia tradicional”. Para este movimiento la culpa de la discriminación es de las víctimas, no de ellos. No tienen el mínimo interés por reeducarse y respetar, o por lo menos, tolerar las diferencias.

Por ello, resulta reprochable que alcen la voz contra el matrimonio igualitario y la adopción homoparental, pero no hagan lo mismo contra los curas pederastas. ¿No qué son los defensores de los menores? (Perdón, se nos olvidaba que no se muerde la mano que da de comer).

Lo reiteramos en este espacio, la población LGBTTTI no busca privilegios,  exige que sus derechos humanos sean garantizados por el Estado como a cualquier otra persona. No se busca condescendencia, ni lástima o que los trámites para acceder a la adopción sean “light” para los gays y las lesbianas. Que se nos trate como iguales y con la misma severidad con la que se estudia a una pareja heterosexual. Porque denegar la posibilidad de adoptar a un menor de edad,  sólo por la orientación sexual, es discriminatorio, y no sólo eso, frenamos el camino hacia un amor que podría realizar un cambio verdadero en nuestra sociedad.

“Ya nos leyó en Alfa, esperamos sus comentarios en nuestro Twitter @FDCRadio”

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