María de los Ángeles Almazán Hernández, conocida como la maestra “Angelitos”, docente con 23 años de trayectoria en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), ha denunciado haber sido víctima de una cadena de violencia laboral, institucional y de género, orquestada —según afirma— desde la propia dirección de su facultad.
El pasado 16 de junio, “Angelitos” hizo pública su denuncia frente a la Casa del Estudiante —antes conocida como Rectoría—, donde se dirigió directamente al encargado del despacho de Rectoría, Isidro Rogel Fajardo. Ante estudiantes y testigos, solicitó su intervención para atender su caso y frenar la violencia institucional que ha padecido. En respuesta, Rogel Fajardo se comprometió a “revisar el caso, a más tardar el viernes 20 de junio”.

Para saber más de este caso: La historia de ‘Angelitos’, la profesora que denunció violencia y fue expulsada de la UAEMéx
El equipo del encargado del despacho de la Rectoría se puso en contacto con ella. Señala que en el transcurso de la semana no hubo un seguimiento. Fue hasta el jueves 19 de junio cuando recibió una llamada desde un número desconocido. En la que se le citó para una reunión al día siguiente, viernes, a las 19:30 horas, en la Casa de la Mora.
Almazán relata que acudió a la cita con nerviosismo, marcada por la expectativa de repetir una experiencia institucional de indiferencia y silencio, como las que ya había vivido anteriormente. Aun así, decidió presentarse, acompañada por su esposo.
Durante el encuentro, que duró alrededor de una hora, le aseguraron que su caso sería revisado y que tratarían de agilizarlo. No obstante, según su testimonio, Rogel Fajardo le advirtió que actuaría con imparcialidad y que, si el proceso resultaba desfavorable para ella, “ni modo”. Además, le hizo notar que la actual candidata a la Rectoría —a quien “Angelitos” señala como su agresora— contaba con un gran equipo de abogados.
La reunión no fue privada. El rector interino estuvo acompañado por al menos cuatro personas de su equipo, mientras que Almazán enfrentó el diálogo con presencia de su esposo. Ella misma ha asumido su defensa desde que comenzó esta travesía por exigir justicia. Señalando que lo que antes había sido su espacio de trabajo como profesora, ahora se ha convertido en un escenario de resistencia y defensa personal.
“Angelitos” expresó su temor de que detrás de la lentitud y omisión institucional existan intereses políticos, a pesar de ello, reiteró su compromiso de seguir alzando la voz hasta obtener justicia.


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