A partir de este primero de enero, empezó a aplicar el nuevo salario mínimo en México, que no sirve para que una persona que percibe dicho ingreso en la zona urbana de México satisfaga sus necesidades básicas de alimentación, educación, esparcimiento y emergencias, situación que se vuelve más apremiante cuando es el único sostén de una familia.
De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al tercer trimestre del 2016, en el país hay 52 millones 043 mil 100 trabajadores, de los cuales 7 millones 850 mil 761 personas tienen una percepción mínima general y 3 millones 637 mil 781 que no recibieron ingresos, para dar un total de 11 millones 488 mil 542 mexicanos que, en el mejor de los casos, ganan 80.04 pesos al día. Es decir, el 22% del total de la fuerza laboral mexicana.
La realidad dista mucho del discurso oficial. De acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), a noviembre de 2016 el costo de la Canasta Alimentaria Urbana en el país fue de mil 355.72 pesos promedio mensual por persona, pero si se suman los mil 392.93 pesos de la Canasta No Alimentaria, sube a 2 mil 748.65 pesos al mes.
Un minisalario diario en todo el país a partir de este domingo, que es de 80.04 pesos, asciende al mes – de 30 días – a 2 mil 401.20 pesos, equivalente al 87.3% del costo total de ambas canastas; dicho en forma simple, quien gane tal sueldo deberá abstenerse de algunos aspectos, que pueden ser, por ejemplo, la compra de ropa o salida a diversiones.
En el Artículo 123 Constitucional se establece en su Fracción VI que “los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”.
Pero los precios promedio a noviembre anterior de acuerdo con el Coneval, indican que para tortillas de maíz la erogación mensual fue de 200 pesos; pan blanco, de 69.48 pesos; pan de dulce, 166 pesos. Bistec, 245 pesos; carne molida, 136.86 pesos; pollo entero o en piezas, 77 pesos; la leche, entera, light, de vaca o pasteurizada, representó una erogación de 270 pesos mensuales para una familia de tres integrantes, si es que no se sacrifica alguno de consumirla diariamente; huevos, 77.61 pesos; frijol, 120 pesos; en refrescos, 183 pesos, si los consumen cada día; en agua embotellada, 51 pesos promedio. De papas y limón, 47 y 32.58 pesos, respectivamente.
No obstante, faltan más alimentos y la Canasta No Alimentaria, donde se contemplan aspectos necesarios, imprevistos o eventuales. En este rubro, una familia promedio destina a educación, cultura y recreación, 275.39 pesos al mes por persona; 673.44 pesos en transporte público en igual periodo, para tres familiares; a vivienda y servicios de conservación, 205.33 pesos; a cuidados de salud, 181 pesos; a cuidados personales, 131.38 pesos; prendas de vestir, calzado y accesorios, 173.79 pesos, una persona; limpieza y cuidados de la casa, 73.66 pesos, entre otros.
De acuerdo con diversos tabuladores, un kilo de tortillas cuesta en promedio 16 pesos y con los siete pesos que recibirá un miniasalariado de más en 2017 podrá comprar medio kilo; podrá comprarse una pieza de pan de dulce, en tanto no apliquen aumentos.
Con los gasolinazos, el aumento, si se tiene automóvil, servirá para menos de medio litro de gasolina.


Síguenos