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Áreas verdes en el municipio

Caminando por las calles del municipio podemos ver la escasez importante de espacios verdes.  En algunas colonias y comunidades podemos caminar cientos de metros sin encontrarnos un árbol, ni siquiera un pequeño árbol  en crecimiento.  El sol a plomo y no tenemos un espacio donde detenernos a disfrutar de la sombra y un poco de fresco.

 

Es preocupante que en Toluca tenemos cada vez más lejos la naturaleza.  Conforme la urbanización avanza nuestra convivencia con ella es esporádica y los esfuerzos por acercarla son aislados.  Este aspecto de nuestra vida diaria requiere de atención urgente.  No es suficiente que los niños y jóvenes reciban en la escuela clases sobre cuidado del medio ambiente.  Es necesario que en su vida cotidiana tengan la oportunidad de poner en práctica esos conocimientos.

 

Para entender las bases de la interacción entre la sociedad y la naturaleza debemos empezar por los lugares donde vivimos.  Las calles, los camellones, los jardines de todos tamaños, los parques, los árboles a lo largo de algunas calles, todos estos elementos deben formar parte de lo que ahora se conoce como el greening process o extensión de los espacios verdes en las ciudades contemporáneas.

 

He experimentado la gran diferencia en la sensación de caminar por una calle arbolada y por una calle sin árboles.  El calor y la sensación de agresión de factores como el humo y el ruido son mucho mayores en el segundo caso.  No podemos olvidar que nuestras ciudades también tienen ecosistemas y que los árboles y las plantas son parte de ellos, especialmente las que viven en los espacios abiertos de nuestras ciudades.

 

Sin duda, es prioridad iniciar un proceso de naturalización en Toluca que cuente con la participación de los vecinos y del gobierno municipal.  Este proceso, que muchas otras ciudades en el mundo han vivido, es capaz de generar entre los ciudadanos fuertes lazos afectivos y solidarios que tienen como consecuencia directa altos beneficios sociales.

 

Tener un espacio verde, por pequeño que sea, aumenta la sensación de seguridad entre los vecinos que conviven en él y reduce la violencia en los barrios o colonias.  No hay que perder de vista que desde los sesenta del siglo veinte se realizaron investigaciones que mostraban la importancia de los ojos en la calle para explicar cómo la presencia de las personas en los espacios verdes donde conviven ayuda a generar un control social sobre el comportamiento de propios y extraños.

 

Otro reto importante, a los ya mencionados aquí y entre la larga lista que tenemos pendiente, todos igual de importantes.  Pongamos manos a la obra.  Empecemos por plantar un árbol frente a nuestra casa o cuidar el que ya está allí, o el de la esquina o el de la cuadra siguiente.  Hagamos la diferencia.

 

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