Bernardo Arévalo, considerado como el presidente más progresista en Guatemala desde los últimos 40 años, tomó protesta la madrugada del lunes como el presidente para la gestión 2024-2028, tras una larga serie de desacuerdos con el Congreso.
La toma de protesta estaba contemplada para el domingo, pero los miembros del Congreso la retasaron, generando preocupación para Arévalo y a los que miles de ciudadanos que se mantuvieron afuera del congreso; sin embargo, tras un clamor internacional y presión de los manifestantes, Bernardo se convirtió en el jefe del Estado.
Con ustedes y por ustedes.
— Bernardo Arévalo (@BArevalodeLeon) January 15, 2024
Guatemala avanza. pic.twitter.com/3MGcnF8h77
El ahora mandatario venció las elecciones el 20 de agosto del 2023 con un 60,9% de apoyo; sin embargo, su triunfo se vio imposibilitado por una serie de dificultades que por casi cinco meses impidieron tomar el cargo. Dichas dificultades estaban marcadas por investigaciones judiciales, órdenes de aprehensión y solicitudes para anular las elecciones.
El nuevo presidente denunció que, durante estos meses, funcionarios públicos pretendieron, mediante actos de corrupción, burlar los resultados electores. Ya que incluso, agregó que intentaron suspender el Movimiento Semilla, partido fundado por el mandatario. Asimismo, añadió que sufrió un intento de asesinado y un posible “golpe de estado”
Cabe destacar que, en meses pasados, ante la negativa del congreso porque Arévalo tomara protesta como presidente electo, la población guatemalteca, en repetidas ocasiones, se manifestaron y bloquearon las carreteras para exigir y demandar la Fiscalía que se respetara el voto que le dio el triunfo a Bernardo.
Le espera un largo camino
Hay que recalcar que, Arévalo tiene un país en sus manos afectado por la creciente influencia de los cárteles de la droga; una población cansada de un gobierno que tiene enraizada la corrupción; una población donde más de la mitad se encuentra en pobreza; indígenas que abogan por un país incluyente y miles de migrantes que cruzan sus fronteras.
Finalmente, al tomar el cargo, Arévalo agradeció al Tribunal Supremo Electoral y a la Corte Constitucional, quien dijo que fueron las instituciones que “protegieron el deseo de los guatemaltecos”. Asimismo, agregó que “no permitirá que dichas instituciones se dobleguen otra vez ante la corrupción”.


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