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Artesanos del tapete en Temoaya buscan mantener viva su labor

Martha Medina García, productora del tapete desde hace 45 años, menciona que es un orgullo realizar esta artesanía porque representa a su cultura

Productores del tapete en San Pedro Arriba primera sección, en Temoaya, buscan preservar sus tradiciones que han sido reconocidas a nivel nacional e internacional.

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Martha Medina García, productora del tapete desde hace 45 años, menciona que es un orgullo realizar esta artesanía porque representa a su cultura en cada bordado y figura.

Explica que algunos de sus tapetes se han vendido en Estados Unidos, Europa, Inglaterra, Italia, Nueva Zelanda.

Feria del Tapete en Temoaya. Foto: Uriel García.

Materia prima escasa

Una de las dificultades que enfrenta Martha Medina al elaborar los tapetes es la escasez de lana, pues son muy pocas las empresas que comercializan el producto.

“Una dificultad, la empresa donde conseguimos el material, que es donde se elabora todo el proceso de la lana se lava, se tiñe. Ya nosotros vamos y compramos, pero calamos el producto”, expresó.

Martha agrega que la lana que utilizan es importada de Australia, Nueva Zelanda y Argentina; proviene de un borrego Lincoln de lana de 15 centímetros de largo, con resistencia y brillo, pues la lana de borrego mexicano es utilizada para gabanes, gorros u otro tipo de artesanías.

Si la lana no lleva el proceso adecuado puede llegar a romperse en el proceso de pigmentación y estaría en riesgo su trabajo.

Elaboración de tapetes

Un tapete de un metro cuadro lleva un tiempo de realización de 25 a 30 días si se trabajan ocho horas diarias y cuesta de 3 mil a 8 mil pesos.

“Muchas personas que no conocen el proceso de elaboración se les hace caro, porque aparentemente ellos creen que es fácil. Incluso el proceso de elaboración es arduo y lo estoy dando en ocho mil pesos“, expresó Martha.

Significado de los Tapetes

Los artesanos manejan un catálogo de diseños, que representa lo más significativo de cada estado del país.

“Por ejemplo, el diseño otomí que aquí nos representa son los guajolotes. Cuando hacemos una fiesta, bautizo o una boda siempre vamos a darles de comer guajolote o en chiquihuites, pero también lo otomí nos representa un indio y un mestizo.

“Temoaya, lugar donde temían bajar, en el tapete se ven los caminos, porque temían bajar, porque había mucha discriminación a los indios. Aquí podemos ver varias figuras como perros, pájaros, algunos se ven agachados, porque nos discriminaban. También las grecas simbolizan nuestros chincuetes. Las estrellas representan las danzas de las pastoras y nos representan la esperanza”, relata Martha.