Joseph Lombardo, jefe del Departamento del Sheriff del Condado de Clark, dio el parte de las personas muertas tras el tiroteo de la noche del domingo durante el desarrollo del festival de música country “Route 91 Harvest Festival”, evento que se realizó en las inmediaciones del hotel Mandalay Bay, el cual ha ascendido a 59 personas fallecidas, incluido el autor identificado como Stephen Paddock, así como 500 personas lesionadas.
Los agentes policíacos de Las Vegas informaron que se localizaron en la habitación donde Paddock se hospedó 17 armas de fuego, una de las cuales estaba modificada de tal forma que podía realizar más disparos en menor tiempo. Asimismo, los oficiales indicaron que fueron localizadas en el domicilio del agresor, en Mesquite, Nevada, otras 18 armas, todas adquiridas aparentemente de manera legal.
Lo anterior ha abierto el debate en el vecino país sobre la compraventa y la portación de armamento por parte de la población, que, de acuerdo con la Segunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos de América, es un derecho del pueblo estadounidense la posesión y portación de armas de fuego.
Hay dos posturas al respecto de la regulación de la posesión de armas de fuego. Por una parte, los políticos conservadores argumentan que quien esté decidido a agredir adquirirá un arma de forma legal o no; y por otra parte que la solución al problema de violencia en Estados Unidos no es disminuir la portación sino al contrario, tener más pistolas.
Esta sensación se percibe en el relato de Blanca de León, agente de policía de Texas que se encontraba de vacaciones junto con su marido, Chris Levar, en Las Vegas el fin de semana en que se presentó el altercado: “Me sentí tan vulnerable sin mi pistola. Fue una sensación horrible. No podía hacer nada”. En su opinión, Paddock “Los hubiera conseguido [las armas de fuego] legalmente o ilegalmente”.
Por otro lado, está la postura de algunos políticos demócratas, que esgrimen la vía de la regularización y el control de la compraventa de las armas de fuego en el país norteño, como una medida para mitigar una ola de violencia que cobra la vida diaria de aproximadamente 93 personas a causa de disparos, según datos de la Campaña Brady. Según esta misma organización, en el 2012 la industria puso a la venta “unos 283 millones de armas en manos de civiles”, y cada año pone en circulación 4.5 millones de armamentos nuevos y 2 millones de armas de segunda mano.
El FBI descartó la tesis de que Paddock haya sido un musulmán recién converso y perteneciente al grupo yihadista Estado Islámico. Puntualizó que “no hay conexión con un grupo terrorista internacional”.
Por otra parte, el cónsul mexicano en Las Vegas, Alejandro Madrigal Becerra, descartó que compatriotas hayan resultado fallecidos o lesionados por el tiroteo de la noche del domingo. Indicó que se pueden consultar los números 702 845 26 29 del Centro de Información y Asistencia a Mexicanos en Estados Unidos, al 001 520 6237874 si hablan desde México y al 18554636395 si lo hacen desde Estados Unidos para mayor información.


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