Así comenzó la contaminación del río Lerma

Vecinos del lugar narran el antes y después de la contaminación del agua, un problema que inició entre 1963 y 1966 con la instalación de las primeras industrias, según sus testimonios

Por: Carlos Pérez

“Yo me encontraba pescando aquí en el arco y vi que empezaban a bajar hilos de color verde y amarillos, no sabía qué estaba pasando; luego me di cuenta que era la empresa ‘Química Sol’, que fue la primera planta que empezó a contaminar. Posteriormente, se instaló Tupperware y echó sus desechos a una zanja que había y empezaron a morirse los árboles. Estas fueron las dos primeras empresas que contaminaron el río”, recuerda Eduardo Quezada, vecino de Lerma.

Tupperware se instaló en este municipio en 1966. En sus inicios contaba con seis máquinas de inyección de plástico para fabricar los productos, de acuerdo con el sitio oficial de la empresa. Ahora la planta de Lerma es la más grande del mundo: tiene una extensión de 10 hectáreas y 57 máquinas que elaboran 30 millones de productos anuales.  

Eduardo fue testigo del inicio del peor desastre ambiental del Valle de Toluca: la contaminación del sistema hídrico fluvial más grande de México, el sistema Lerma-Chapala.

“[El río Lerma] nace en Almoloya –de los escurriemientos– y viaja por diferentes estados hasta desembocar en la laguna de Chapala, en Jalisco. De ahí surge nuevamente y toma el nombre de río Santiago que acaba desembocando en las costas de Nayarit. A lo largo del río hay zonas industriales, zonas ganaderas y de asentamientos humanos en Toluca, Guadalajara, parte del bajío y Salamanca”, expresó Omar Arellano Aguilar, doctor en Ciencias Biológicas por la UNAM.

El doctor Arellano –uno de los académicos más involucrados en aspectos de investigación y legislación de aguas superficiales– también ha realizado diversos estudios en el afluente del río, en donde encontró contaminantes y patógenos. 

“Actualmente, hay indicios de micro plásticos, antibióticos y mezclas complejas, pero no están a lo largo de todo el río, solo en puntos con niveles más exacerbados; entonces tenemos una complejidad”.

Los principales problemas

“Antes el agua era clara, había pescaditos, almejas y se comían del río cosas nutritivas; ahí se bañaba, se lavaba uno, pero ahora está todo contaminado, ya no es el mismo que nosotros vivimos. Se debe a las industrias y a tanta basura que uno mismo ocasiona; los que somos de más edad somos los que hemos visto la pérdida. Hay autoridades que hasta decían que con cascarón de huevo y no hemos visto mejoras, se van con promesas”, asegura Teodocia Castro, vecina del río Lerma.

Teodocia vive a unos metros de la planta tratadora Reciclagua, en la calle Lerma. Este es uno de los puntos que –pese a la intervención de la planta– presenta contaminantes cancerígenos en el agua, según un estudio hecho en 2013 por Omar Arellano.

El investigador explica que hay zonas en donde se perdió la biodiversidad de especies acuáticas –que participan en los procesos para reducir la contaminación– y eso ha acelerado el deterioro, pues se supera la capacidad de asimilar y depurar los contaminantes. 

“Por décadas, pese a que se ha invertido muchísimo, no se ha logrado reducir la contaminación en el río, porque además perdió la integridad de sus ecosistemas; ya no hay una interacción, una dinámica ecológica que permita la capacidad de asimilación de los contaminantes. Eso se perdió desde hace décadas y es un problema.

“Al mismo tiempo, muchos manantiales que alimentaban a Lerma fueron entubados y las presas –ahora secas– frenaron el flujo hídrico del río. Fue una suma de factores lo que desencadenó el deterioro del río Lerma y no ha tenido la oportunidad de recuperarse”.

 

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Para el doctor en Ciencias del Agua Pedro Ávila Pérez, hoy en día el río Lerma tiene muchos problemas relacionados con su gestión. El principal es por las descargas residuales sin tratamiento. El segundo es que recibe materia derivada de la erosión de las partes altas de la cuenca –que provoca el azolve del río–. Y un tercer problema es que tiene una pendiente muy baja y , por lo tanto, el cauce es muy lento.

“Altos niveles de descarga con materia orgánica, mucha materia suspendida y un bajo flujo hacen que el río haya perdido su capacidad de autodepuración”, explica Ávila Pérez, profesor investigador del Instituto Tecnológico de Toluca.

¿Por qué huele tan mal el río Lerma? En el río se ve agua oscura, negra y burbujea

Se trata de una pegunta frecuente de quienes recorren los alrededores del río. De acuerdo con el doctor Pedro Ávila Pérez, el mal olor es provocado por un fenómeno ligado a la gran cantidad de materia orgánica que recibe el río Lerma.

“Las descargas de las casas y las industrias –algunas sin tratamiento– van al Lerma; llegan al agua y ahí las bacterias se empiezan a degradar de forma natural. Primero actúan las que ocupan oxígeno y lo agotan, hasta que llegan a niveles prácticamente anóxicos –ausencia de oxígeno– y ahí empiezan a actuar las bacterias anaerobias –que necesitan un entorno libre de oxígeno para vivir”.

El académico explica que al intervenir este tipo de bacterias comienzan los procesos de generación de productos intermedios llamados “mercaptanos”, el “ácido sulfhídrico” y al final un proceso de degradación es la generación del gas metano. 

“Por eso se ve que el agua burbujea, básicamente genera gases como el metano –que es un gas de efecto invernadero–, el ácido sulfhídrico –que es el huevo podrido– y los mercaptanos –que es lo que le agregan al gas lp para que lo podamos oler–; todo eso es lo que olemos”, expresó.

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