En San Lucas Tunco, Metepec, la calma es solo aparente. Aunque la vida cotidiana pasa sin incidentes, la temporada de lluvias revela una vulnerabilidad creciente: los crecientes baches en las calles.
La cercanía de un río convierte a esta zona en un punto de riesgo, pero son las condiciones del pavimento las que inquietan cada vez más a vecinos.




Karen Guillen, una vecina de Santa María Magdalena Ocotitlán, expresa que “No solo como automovilista o motociclista, uno como peatón, caminando tienes que fijarte donde pisas porque te puedes caer o algo”.
Calles como Nicolás Bravo y Villa están entre las más afectadas. “Ya no es bacheo, ya se necesita una repavimentación” insiste.




Las reparaciones, cuando llegan, no son suficientes. “Los delegados dicen que ya se gestiono para el bacheo de las calles, pero es por pedacitos, creo que deberían hacerlo completo, en lo que tapan uno y luego tardan en venir a tapar otro, ya se destaparon los primeros que taparon, lo hacen nada más por pausas”, lamenta.




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Más allá de la lluvia, el deterioro de las calles representa un riesgo permanente. La advertencia es clara: la lluvia no avisa, pero los baches sí.

Metepec no puede darse el lujo de bajar la guardia. Mientras los baches se multiplican al igual que las lluvias, la prevención exige más que solo parches.


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