El aumento a la tarifa del transporte público en el Estado de México ya es un hecho. El subsecretario de Movilidad, Ricardo Delgado Reynoso, confirmó que la gobernadora Delfina Gómez anunciará en los próximos días el nuevo precio.
El alza, respaldada por estudios técnicos sobre el incremento en costos de operación, pretende equilibrar la sostenibilidad del servicio con la economía de los usuarios. Sin embargo, en las calles de Toluca el mensaje que domina es claro: pagar más por un servicio que sigue siendo deficiente no convence a nadie.
El ajuste, según las autoridades, responde a la escalada en precios de neumáticos, refacciones, combustibles y mantenimiento. Aunque no se ha revelado el monto ni la fecha exacta de entrada en vigor, la tarifa mínima —de 12 pesos— permanece intacta desde 2018.

En un sondeo realizado por AD Noticias en el centro de Toluca, la percepción general entre los pasajeros fue de inconformidad y escepticismo. Pocos creen que el dinero extra se traduzca en unidades modernas, choferes capacitados o un servicio más seguro.
“No todos tenemos lo suficiente para el pasaje, apenas tenemos para pasarla y que nos aumenten como que no se vale”, dijo una usuaria que evalúa cambiarse a la bicicleta para economizar.

Otros reprochan prácticas peligrosas como las “carreritas” entre conductores para ganar pasaje. “Hacen un mal servicio… deberían mejorar la calidad y manejar bien. El aumento nos pega más a quienes tomamos varios transportes”, reclamó un usuario que calificó el servicio con 5 de 10.
También hubo quienes señalaron el deterioro de las unidades: humo excesivo, asientos rotos, pasamanos oxidados. “No es justo que quieran incrementar cuando los camiones están en tan mal estado. Piensen en los adultos mayores”, exigió una pasajera, que advirtió recortes en la canasta básica para costear el alza.

Otros, aunque menos críticos, mantienen reservas. “Está un poco obsoleto y va muy mal la unidad”, comentó un usuario que dio 7 de 10 al servicio. Otro pidió rutas claras, paradas seguras y choferes respetuosos antes de pensar en más cobros.
El objetivo oficial del ajuste es modernizar y hacer más seguro el transporte público. Pero, a juzgar por las voces recogidas en las calles, el reto no es solo mecánico: es convencer a los usuarios de que su dinero no se perderá en el camino.


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