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Dos hechos,  en los que se notaba la ausencia del gobernador del estado llamaron mi atención.

Uno de ellos fue el desfile del primero de mayo en Toluca, que se llevó a cabo de manera muy limitada en cuanto a participantes y recorrido.

Tradicionalmente, el desfile del 1 de mayo servía para que la llamada clase obrera, aquella a la que Marx otorgaba el destino del mundo, manifestara sus penas y protestas, ante un sistema que tendía a explotarla cada vez más.

Pero ahora ya ni siquiera desfila.

Las políticas de las  clases dominantes en las empresas y en el gobierno,  han venido a pulverizar las organizaciones de trabajadores y la mayoría de ellas son sólo membretes.

Por eso quizá, el único sindicato que desfiló, aunque  de manera recortada fue el de los burócratas al servicio del estado.

Pero aun siendo el sindicato oficial, su recorrido no incluyó el frente del palacio de gobierno, el cual estaba cerrado, rodeado de vallas y de policías y en el balcón central no estaba el gobernador, de hecho, de manera simbólica, no había nadie.

Un segundo tema, del que dio cuenta la prensa,  fue el de la firma de un convenio de colaboración  entre cuatro municipios del valle de Toluca.

En la reunión destacaba la presencia de  las cuatro presidentas municipales acompañadas del secretario estatal del ramo.

La metropolización es un tema de la mayor importancia en los tiempos que corren.

En muchos lugares del mundo se han desbordado los límites político administrativos de las células originales, para dar lugar a continuos urbanos con una problemática muy compleja.

La zona metropolitana del valle de Toluca es una de ellas.

La coordinación de los gobiernos es vital para los habitantes del valle en sus componentes como seguridad, medio ambiente, agua, transporte, comunicaciones, educación, pobreza, etcétera.

Por ello cabría esperar el interés del titular del ejecutivo estatal y hasta de los diputados, si ello fuera fenomenológicamente posible, en los trabajos y resultados de un grupo como el mencionado.

En el que se debiera incluir, además,  a los responsables respectivos del gobierno del estado y a los delegados federales.     

Establecer diagnósticos por temas y sus interrelaciones, fijar objetivos y acciones, plazos y responsables.

Pero el gobernador no estuvo, parece que estaba poniendo las primeras piedras de las  capillas de un nuevo santo, para que la gente se encomiende.

PS Por cierto hay que reconocer la importancia de los planteamientos hechos por la conferencia del episcopado mexicano al presidente Peña, respecto a las dudas que la jerarquía católica tiene de que las reformas de este gobierno en realidad beneficien a la mayoría de la población.

Se suman así a quienes temen que  se esté construyendo una gran burbuja que sólo beneficiará al capital nacional y extranjero y a sus socios en el gobierno y que cuando reviente, nos encontraremos, como ya se advierte que vamos para allá,  en medio de una pobreza moral y material más profunda y generalizada.