- El municipio como casa matriz;
- ¿Quién pompó magistrada en Metepec?;
- No la toquen ni con el pétalo;
- La reelección no será para todos;
- ¿Y si mejor nos sentamos a esperar?
El municipio como casa matriz
Desde hace meses, en Metepec se murmura lo que hoy ya puede advertirse sin rodeos: una red construida desde el poder municipal para controlar licencias, refrendos y tolerancias de antros, restaurantes, cantinas y giros rojos. El caso más reciente es ilustrativo. La directora de Cultura y el director de Administración, socios y pareja, abrieron una sucursal de un popular bar originario de Toluca. El problema no es sentimental ni empresarial. El problema es que le facturan al propio Ayuntamiento consumos a precios inflados, convirtiendo al erario en cliente cautivo. Aquí no hay zona gris: es ilegal. Conflicto de interés, uso del cargo para beneficio privado y captura del aparato municipal. Cuando quien autoriza licencias también pasa la cuenta, el bar deja de ser negocio y el Ayuntamiento empieza a operar como casa matriz. La pregunta ya no es si ocurre, sino quién más participa y quién decidió mirar hacia otro lado.
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¿Quién pompó magistrada en Metepec?
Por cierto, hablando de Metepec, conviene recordar que de ese municipio salieron recursos, operadores y estructura de operación electoral para favorecer a una figura que hoy despacha con toga como magistrada en el Poder Judicial Federal. No fue generación espontánea ni mérito aislado. Hubo territorio, logística y dinero moviéndose con precisión quirúrgica. Luego vino la toga, el silencio y la institucionalización del ascenso. Nada excepcional en la era de la “democratización”, donde el poder local aprendió que invertir en carreras judiciales también rinde frutos. La pregunta incómoda no es el resultado, sino quién decidió que Metepec debía pagar la cuenta.
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No la toquen ni con el pétalo

El conflicto político en El Oro no se resolvió: se desactivó. El método fue sencillo y muy institucional. Una sugerencia amable desde arriba para que el Cabildo dejara de grillar, bajara el volumen y entendiera que, aunque la alcaldesa sea chafita e indefendible, no es negociable. No se gobierna mejor, pero se gobierna en paz. La instrucción fue clara: no incendios, no ruido, no golpes internos. El municipio puede seguir mal, pero estable. En política mexiquense, eso cuenta como éxito. A veces no se trata de corregir errores, sino de ponerlos en pausa. Y, en El Oro, por ahora, nadie toca nada. Ni con el pétalo de una rosa.
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La reelección no será para todos
En MORENA ya está claro: sí habrá reelección en el Estado de México, pero no será general ni automática. Será selectiva. Un puñado de alcaldes considerados estratégicos tendrá luz verde; el resto, que no se ilusione. En la lista que hoy circula aparecen Azucena Cisneros en Ecatepec, Isaac Montoya en Naucalpan, Ricardo Moreno en Toluca, Daniel Serrano en Izcalli y Raciel Pérez, aunque este último tendría que mejorar números. No es premio a la gestión ejemplar, es cálculo territorial. MORENA no arriesgará plazas clave por romanticismos internos. La consigna es simple: continuidad donde suma, recambio donde estorba.
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¿Y si mejor nos sentamos a esperar?

Pasan las horas, los días, las semanas y el nombramiento de Daniel Sibaja en la Secretaría de Educación que encabeza Mario Delgado simplemente no llega. Se supone que esa fue la razón de su “renuncia” al gobierno de Delfina Gómez: dejar Movilidad para aterrizar como subsecretario en la Secretaría de Educación Pública. Así lo dijo, con todas sus letras. El problema es el tiempo, que en política también opina. Mientras tanto, el cargo no aparece, el silencio se alarga y la expectativa se enfría. Nada grave, dicen. Todo a su ritmo. ¿Y si mejor nos sentamos a esperar?

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