La comunidad de Hueyotenco, en el municipio de Tecámac, enfrenta una crisis ambiental y de salud pública debido a un basurero clandestino que opera en una antigua mina abandonada, ubicada a escasos metros de las viviendas, lo que pone en riesgo a más de 10 000 personas, según la alerta de los propios ciudadanos.
Este sitio ha sido utilizado durante años como depósito irregular de desechos orgánicos e inorgánicos. Debido a esto, ocurrió un incendio subterráneo o fuego sordo, como lo llaman las autoridades, que permanece activo desde hace varios meses.
Además, se perciben olores nauseabundos y humo contaminante que afecta directamente a los habitantes.
Los vecinos denuncian que el problema persiste aunque han hecho múltiples reportes a las autoridades municipales, incluida la Coordinación de Ecología y la delegada municipal de la zona.

Según testimonios de los residentes, el basurero clandestino ya había sido clausurado en una ocasión anterior, pero volvió a operar. No se tomaron medidas efectivas para impedirlo de forma definitiva.
Esta situación ha generado sospechas entre los habitantes de negligencia o posible complicidad oficial. Especialmente, porque la delegada no se presentó a una reunión vecinal convocada para exigir explicaciones.
Los lugareños, hartos del abandono gubernamental, acordaron dar un plazo de una semana para que alguna instancia gubernamental acuda a la colonia y asuma responsabilidades.
De no recibir respuesta, anunciaron que se manifestarán en la Glorieta de la Muerte, como medida de presión para lograr el cierre definitivo del basurero y soluciones concretas.
¿A quiénes afecta el basurero?
Además de Hueyotenco, en las inmediaciones del lugar están las colonias 5 de mayo, San Martín Azcatepec y Villa del Real. Los malos olores también llegan a la cabecera municipal cuando la fuerza del viento la dirige hacia ese punto.
Origen y denuncia
De la mina de Hueyotenco se extraía arena y grava, principalmente, pero ya no está en funcionamiento desde el 2022, de acuerdo a los habitantes.
“Es una mina histórica que probablemente comenzó a operar entre 1970-1980, o antes, pero dejó de operar como tal antes de 2022 y, desde entonces, se ha usado como tiradero y, por eso, hay una preocupación de todos los que vivimos aquí”, narró Raúl, uno de los residentes.
De acuerdo a una denuncia colectiva, remitida a medios de comunicación, entre las 7:00 p.m. y 10:00 p.m., se realizan quemas a cielo abierto de residuos presuntamente hospitalarios. Incluidos restos biológico-infecciosos de la Clínica IMSS 200, mezclados con basura común para disimular.


La denuncia ciudadana apunta a que el predio pertenecería a la senadora morenista por el Estado de México y exalcaldesa de Tecámac, Mariela Gutiérrez Escalante.
Sin embargo, no se han encontrado evidencias públicas que confirmen la propiedad ni las quemas específicas de residuos hospitalarios durante 2026 en este sitio.
Se consultó al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Delegación Edomex Oriente, sobre el tema, pero no hubo respuesta de manera oficial.
Respuesta de las autoridades
Personal de la Coordinación Municipal de Protección Civil y Bomberos de Tecámac, junto con la Dirección de Medio Ambiente y Manejo Sustentable del Agua, atendió la emergencia a partir del 2 de enero.
El titular de Protección Civil, Héctor Zadorov López Madera, explicó que el fuego se originó por la descomposición de materia orgánica acumulada en capas dentro de la mina abandonada.
La falta de oxígeno favoreció la acción de bacterias anaeróbicas, que generan metano y calor, lo que provocó una combustión lenta sin llamas visibles, a lo que denominan fuego sordo.



Sin embargo, las autoridades descartaron la presencia de materiales químicos peligrosos, atribuyen el incendio en el basurero clandestino exclusivamente a la combustión orgánica en descomposición.
Hasta el momento, los trabajos de contención avanzan en un 45 %, limitados por el terreno de difícil acceso.
Se activaron protocolos de emergencias ambientales, con acciones preventivas como la humidificación constante del área para evitar la propagación del fuego y reducir emisiones contaminantes.
El Gobierno Municipal anunció que administrará el acceso a la mina para impedir su uso irregular por particulares y colocó sellos de clausura temporal y vigilancia permanente.
Testimonios de vecinos
“El olor es insoportable, sobre todo, por las mañanas y cuando hay viento. Huele a podrido, quemado, nos obliga a cerrar ventanas y puertas todo el día. Mis hijos han tenido problemas respiratorios constantes, y ya ni podemos salir al patio sin toser. Reportamos muchas veces, pero nada cambia«, contó María González, una de las pobladoras de la comunidad.
José Miguel, otro de los vecinos de la zona, mencionó que «desde hace meses vemos humo saliendo del suelo y el hedor llega hasta las casas. La delegada ni se apareció cuando la invitamos a explicar. Nos sentimos abandonados. Si no nos atienden pronto, iremos a la glorieta a protestar”.
Así mismo, Hortensia Martínez calificó la situación como «una pesadilla», ya que el fuego sordo no se ve, pero el humo y olor sí les afectan. «Hay moscas, ratas y un riesgo constante para la salud», agregó.

