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Biodiversidad en el olvido

Hace un par de semanas dediqué este espacio para hablar de las especies en peligro de extinción haciendo hincapié en que la desaparición de las especies afecta, directa o indirectamente, nuestra calidad de vida.  Pues bien, me encontré con la noticia de la publicación del trabajo de investigación Animales en peligro de extinción, cuyo autor, Julio César Sánchez Mendieta, es alumno de la Facultad de Geografía de la Universidad Autónoma del Estado de México, ubicada por cierto en uno de los escasos pulmones del Municipio y del Valle de Toluca: el Cerro de Coatepec, sede de nuestra Ciudad Universitaria.

 

Nos recuerda Julio César que México es uno de los países más diversos porque tiene un 10% de todas las especies vivas del mundo: 66,878 especies conocidas, más de 900 endémicas, la riqueza en biodiversidad de nuestro país sólo se compara con Brasil y Colombia.  En contrapartida, en el ámbito internacional ostenta el segundo lugar por el número de especies en peligro de extinción.  En tres años México pasó de tener 372 especies en peligro a cerca de 500, las zonas más afectadas son Sierra Juárez en Oaxaca y los volcanes en Veracruz.  Julio César también nos dice que las debilidades principales de la lucha contra la extinción se relacionan con la falta de especialistas en disciplinas ecológicas y que la investigación que se realiza sigue el modelo de otros países por lo que los esfuerzos suelen ser en vano, especialmente para un país tan variado y extenso.

 

A partir de las reflexiones de Julio César, esta ocasión quisiera recordar que la biodiversidad es la variedad de la vida en todas sus formas, niveles y combinaciones, incluyendo la diversidad de ecosistemas, de especies y de genética.  Los seres humanos aparecimos en el planeta en el momento de mayor biodiversidad y debido a nuestra expansión en todos los ecosistemas existentes, la diversidad biológica se ha reducido a su nivel más bajo desde la era Mesozoica.  Las consecuencias últimas de esta colisión biológica, que genera graves alteraciones en el ambiente, serán altamente dañinas. La disminución en la biodiversidad es una amenaza para la supervivencia del resto de las especies, tanto o igual de grave que el calentamiento global y en gran medida se debe a este segundo fenómeno.

 

Hay, por lo menos, cuatro dimensiones, desde el punto de vista humano, por las que es fundamental levantar la voz y exigir a nuestros gobiernos que apliquen recursos suficientes a investigación que genere estrategias locales para frenar el fenómeno de extinción: la ética, nuestra evolución está ligada al resto de los organismos, tenemos el  compromiso de evitar que desaparezcan las especies que nos han ayudado a ser lo que somos; la utilitaria, todos los recursos naturales tienen una utilidad: alimento, medicinas, vestido, refugio, simplemente, aire limpio; la supervivencia, la diversidad biológica provee sistemas que mantienen los ciclos de vida, es decir, que proporcionan servicios ecológicos, limpian el aire y el agua, reciclan elementos esenciales, regeneran suelo y por último y no menos importante, la estética, los seres vivos son fuente de inspiración artística y de regocijo espiritual.

 

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