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Breve repaso por las olas feministas

"La imagen de las olas ha servido para ordenar y caracterizar etapas históricas del feminismo" -Gabriela Cano

La gota deja de ser gota si se consagra al mar.
Laura Rivero

Al igual que todos los grandes fenómenos sociales, el movimiento feminista se ha transformado a lo largo del tiempo, de ahí que para entender sus cambios, así como la diversificación que ha tenido desde que surgió, se haya recurrido a una metáfora con olas, para identificar sus cuatro grandes etapas. “La imagen de las olas, como se aprecia, ha servido para ordenar y caracterizar etapas históricas del feminismo”, considera la historiadora mexicana Gabriela Cano. 

Cabe mencionar que, si bien el uso del término “ola” ha sido el más extendido para referirse a los diferentes periodos del movimiento feminista, “no es tanto una representación del feminismo mundial, sino más bien del feminismo de Estados Unidos”, coinciden Gabriela Cano y la filósofa argentina Danila Suárez Tomé.  

Fue a finales de la década de los sesenta cuando en el New York Times la periodista Martha Weinman Lear utilizó el término “ola” para referirse al movimiento feminista norteamericano. A partir de entonces esta imagen ha permitido distinguir y caracterizar cuatro de los momentos más reconocibles en la historia de la lucha femenina por la igualdad.

Primera ola 

Este periodo se extiende desde mediados del siglo XVIII hasta la primera mitad del siglo XIX. Los derechos civiles, como la educación, el trabajo, los derechos matrimoniales y respecto a los hijos, así como el derecho al voto estuvieron en la agenda de las feministas de la primera ola. 

La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791), escrita por Olimpe de Gouges, así como la Vindicación de los Derechos de las Mujeres (1792), de Mary Wollstonecraft, son algunos textos referentes de este periodo. 

Sin embargo, cuatro siglos antes, en 1405, la veneciana Christine de Pizan se preguntó por cómo sería una ciudad sin “las guerras ni el caos promovido por el hombre”, esto en el libro La ciudad de las damas.

Segunda ola 

Lograr el voto de las mujeres fue una de las banderas de la segunda ola feminista, que abarca desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la década de los cincuenta de la centuria siguiente, “del sufragismo a Simone de Beauvoir”, lo denomina Nuria Varela. 

Después de casi cuarenta años durante los que las sufragistas de Inglaterra trataron de lograr el voto de las mujeres, a través de manifestaciones, irrupciones a los discursos de los hombres oradores, huelgas de hambre, publicación de panfletos, en 1917 se aprobó la Ley de Sufragio Femenino. 

Ya entrado el siglo XX, además de reconocer el legado de las sufragistas, la continuación de los trabajos de las mujeres apuntó hacia el reconocimiento del valor económico del trabajo doméstico, y demandaron también la igualdad salarial y laboral entre mujeres y hombres. 

El feminismo de la diferencia también destaca de esta ola y plantea la igualdad entre hombres y mujeres, pero no con ellos, pues equivaldría a aceptar las opresiones de los varones. 

Tercera ola 

La mística de la feminidad (1963), libro en el que Betty Friedan nombró el “rol opresivo y asfixiante que se había impuesto a las mujeres”, es uno de los textos característicos de la tercera ola, cuyo inicio se sitúa en la década de los sesenta. 

En este periodo también adquiere relevancia el feminismo radical (nutrido por perspectivas marxistas, psicoanalíticas, anticoloniales, así como por los aportes teóricos de la Escuela de Frankfurt), caracterizado por su énfasis en la sexualidad y en la transformación del espacio privado, pues “lo personal es político”. 

Nuria Varela destaca que el feminismo radical legó tres aportaciones a los trabajos feministas posteriores: las grandes protestas públicas, el desarrollo de los grupos de autoconciencia y la creación de centros alternativos de ayuda. 

Cuarta ola 

Aunque hay debates en torno a la cuarta ola, existe un elemento que distingue las protestas y denuncias actuales: el uso de las redes sociales, gracias a las cuales movimientos como #MeToo han alcanzado gran visibilidad. La ola morada, la marea verde, la viralización del canto “Un violador en tu camino” son acciones que también distinguen esta época del movimiento feminista.

Ahora que te hemos ofrecido un brevísimo panorama de las grandes etapas del feminismo, te recomendamos: “Que arda…”, recuento del movimiento feminista en Toluca.