El cambiante futuro del trabajo

Hay miles de cosas que se pueden hacer si se aprende a transformar
enero 12, 2025

El ser humano ha desarrollado durante miles de años su habilidad para transformar. Esa actividad requiere esfuerzos físicos y mentales, así como propósitos. Considerar a ambas cosas nos conduce al mundo del trabajo. Somos seres orientados al trabajo. Así es, la vida en sociedad nos conduce a hacer cosas que nos permitan tener un lugar dentro del grupo. ¿Y cómo? Mostrando nuestra capacidad para transformar “algo”.

Podemos hablar de un agricultor que transforma semillas, tierra, agua y sol en alimentos. También podemos hablar de un vendedor de seguros que transforma mi necesidad de sentirme protegido en una póliza. Ambos realizan un trabajo y por ello tienen un lugar en la sociedad.

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A los niños se les prepara en las escuelas y en la familia para que aprendan a trabajar, es decir, para que desarrollen sus habilidades para transformar. Pueden ser alguien que transforme la enfermedad en salud, que transforme el espacio con una edificación o que transforme los hechos en datos. Hay miles de cosas que se pueden hacer si se aprende a transformar y se consigue que alguien nos requiera y nos remunere.

Con el paso del tiempo hay trabajos más requeridos que otros, e incluso hay los que caen en desuso y los que emergen de pronto. Por ello es muy importante para cualquier persona que quiera sobrevivir en la sociedad actual saber a qué se va a dedicar. Sí, determinar qué soy capaz de hacer, qué me gusta transformar y quién requiere de ello será fundamental. Esto para insertarme en la sociedad de manera funcional y no marginal.

Alguien que en la actualidad diga que quiere dedicarse a manuscribir cartas será tomado por iluso. Transformar la hoja en blanco en una comunicación con soporte físico que deba ser trasladada hasta su destinatario es una labor con ya casi nula demanda. Sí, hubo un tiempo en que ello era necesario, era demandado y se podía tener por oficio ser amanuense. Hoy ya no.

¿Qué está siendo demandado hoy como actividad laboral?

Los especialistas en big data, pero también los agricultores; los ingenieros en sistemas, pero también los cuidadores; los conductores de servicios de reparto, pero también los constructores. Hay actividades, físicas y mentales por las que mucha gente está dispuesta a pagar. Proveer de ciertos bienes y servicios vía las habilidades transformadoras es de lo que se trata el trabajo.

El futuro del trabajo, según el más reciente reporte del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), es una muy compleja mezcla de habilidades tecnológicas y actividades básicas. De acuerdo con su estimación, en los próximos cinco años, crecerán de manera muy acelerada la demanda por especialistas en big data, por desarrolladores de software y de aplicaciones, especialistas en internet de las cosas y en seguridad y ciberseguridad, entre otras labores, pero al mismo tiempo habrá un crecimiento muy grande de trabajos agrícolas, de construcción, de personal de enfermería y de cuidadores.

¿Qué dice el Foro Económico Mundial?

A través de su Informe sobre el futuro del empleo 2025, el WEF advierte que un muy alto porcentaje de la fuerza laboral necesitará adquirir nuevas habilidades o mejorar las que ya tiene, tanto como 59%. Casi 6 de cada 10 trabajadores o futuros integrantes de la población económicamente activa deberían ya estar capacitándose para poder incrustarse o mantenerse en el mundo del trabajo con éxito.

El Informe es muy interesante, sobre todo si se mira que lo ahí dicho es producto de consultar a los empleadores. Dicho de otra manera, nos habla de las actividades por las que están dispuestos a pagar. En ese sentido, hay varias actividades a las que prácticamente se les extiende su acta de defunción. Dice, que están irremediablemente en vías de desaparecer trabajos como el que desarrollan los carteros, los cajeros de banco, los capturistas de datos, los impresores o los gestores de inventarios, entre otros.

También nos ayuda a entender qué tipo de actitudes se esperan de la gente a la que se emplea: resiliencia, flexibilidad, motivación y autoconciencia, orientación al servicio, creatividad y aprendizaje continuo. Esto último tiene que ver con las condiciones en las que se contrata a la gente: me sirve lo que sabes hacer, pero tienes que aguantar ambientes adversos (ser resiliente), que te pida hacer otras cosas (flexibilidad), que siempre estés de buen ánimo (motivado) y que lo hagas de buen modo (orientación al servicio).

¿Hay futuro?

El futuro del trabajo es, pues, una amalgama bastante compleja en la que las tecnologías emergentes compiten con la producción básica, en la que lo mismo se requiere esfuerzo físico que manejo de tecnología sofisticada. En los siguientes años se requerirá mucho personal de salud, pero también repartidores, especialistas en autos eléctricos y transporte autónomo, analistas de datos, ingenieros ambientales y muchos psicólogos. Al menos eso es lo que estima el WEF, a partir de haber consultado a los generadores de empleos, sobre todo en la empresa privada. La capacidad transformadora como inherente al ser humano es algo que nos caracteriza como especie.

También es característico que muden nuestras necesidades, que se sofistiquen nuestras demandas y, en consecuencia, el mundo del trabajo. Es algo que no se puede detener

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