A punto de cumplirse un mes del relevo en la gubernatura, el prometido cambio está ralentizado. Todo avanza con pies de plomo, como si no hubiera conciencia de que lo más valioso y escaso es el tiempo. En percepción de la mayoría de las personas que habitan en el Estado de México, todo hoy sigue siendo muy parecido a lo de antes. Cuatro semanas después y no se ha podido ni con los remplazos administrativos. Para el cúmulo de cosas por hacer en solo 6 años, ya van retardados.
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Oliver Fernández, uno de los principales prestamistas a empleados del sector público con descuentos directos vía nómina, está muy interesado en volver con su SOFOM “Crédito Maestro” al Estado de México. El empresario entiende que una entidad con más de 200 mil maestros es una mina de oro para su negocio. Hace un par de décadas, levantó muy buenas ganancias en estas tierras en sociedad con los hijos del gobernador en turno, Arturo Montiel, y del expresidente Ernesto Zedillo, vendiendo electrodomésticos en abonos a la burocracia a través de la sociedad OFEM. Oliver desea volver a hacer negocio aquí y ha tocado las puertas de la sucursal mexiquense de la 4T que no le ha dicho sí ni no… todavía.
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Año con año, desde 2011, el gobierno estatal paga al consorcio IGSA/Teya S. A. —propiedad de Juan Armando Hinojosa— 299 millones de pesos —según el contrato, aunque veces es muchos más—. Y deberá seguir haciéndolo durante 11 años más —hasta 2034— para cubrir los 7 mil millones de pesos que recibirá por la construcción y operación del hospital regional de supuesta alta especialidad de Zumpango, que a valores comerciales no cuesta ni mil millones de pesos. Un atraco continuado que nadie se atreve a frenar.
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Desde el palacio del Poder Legislativo del Estado de México se sostiene una embestida política y mediática contra el alcalde de Ecatepec, Fernando Vilchis. La errada conducta de Fernando Vilchis lo vuelve indefendible, pero eso no justifica que diputados de la agrupación “Mexiquenses de Corazón” usen indebidamente recursos públicos en sus querellas personales. Está plenamente documentado cómo desde la oficina de Comunicación Social se distribuyen panfletos contra el edil y sus desplantes monárquicos para heredar el cargo a su esposa.
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Donde las cosas están muy tranquilas es en la Universidad Autónoma del Estado de México. El cambio en la gubernatura y la nueva correlación de fuerzas políticas no alteró la vida institucional. Todo funciona con la normalidad propia del mayor centro de pensamiento crítico del Estado de México. El rector Eduardo Barrera lo ha hecho bien. El tránsito de un régimen a otro no debe ser nada fácil.

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