El gabinete que ya no es el mismo
El dato central es este: el gabinete original con el que Delfina Gómez arrancó su sexenio ya no existe como fue anunciado.
En septiembre de 2023 se presentó un equipo con Andrés Andrade en Seguridad, Macarena Montoya en Salud, Mónica Chávez en Mujeres, Daniel Sibaja en Movilidad, Paulina Moreno en Finanzas, Pedro Moctezuma en Agua, Trinidad Franco en Oficialía Mayor y Higinio Martínez como jefe de Gabinete.
Hoy, ese diseño está desarmado.
Seguridad, Finanzas, Agua, Oficialía Mayor, Mujeres, Movilidad y Salud han cambiado de titular. Incluso la Jefatura de Gabinete, pieza simbólica del arranque, se diluyó antes de consolidarse.

El gabinete no evolucionó.
Se corrigió sobre la marcha.
Cuando cambias piezas, es porque algo no está funcionando
En ciencia política esto es bastante claro: los cambios en áreas estratégicas no responden al azar.
Seguridad, Finanzas, Agua, Movilidad, Salud…
son los puntos donde el Estado se vuelve tangible.
Cuando se mueven, el mensaje es simple:
algo no estaba funcionando como debía…
o como el gobierno necesitaba que funcionara.
Salud, el termómetro que nadie puede maquillar
La salida de Macarena Montoya Olvera y la llegada de Celina Castañeda de la Lanza no es un ajuste menor.
Salud es donde el gobierno deja de ser discurso y se vuelve experiencia:
- atención o abandono
- medicamento o carencia
- respuesta o frustración

Cuando Salud se mueve, no es protocolo.
Es presión acumulada.
Educación: el problema no siempre está arriba… pero siempre se paga abajo
En Educación no cambió el titular, pero sí hubo ajustes internos relevantes.
Eso revela una constante estructural:
los problemas no siempre están en la cabeza, sino en la red operativa.
- plazas irregulares
- desorden administrativo
- estructuras paralelas
El efecto es el mismo:
la escuela no funciona como debería.
Cambiar nombres no arregla sistemas
Aquí está el punto incómodo que ningún gobierno quiere admitir:
los problemas de fondo no son personales… son estructurales.
- hospitales dependen de sistemas completos
- escuelas dependen de redes administrativas y políticas
Cambiar titulares puede corregir…
pero no transforma por sí solo.
El mensaje interno: se acabó el margen de error
El primer año fue de instalación.
Este ya es de resultados.
Los cambios envían una señal interna clara:
- ya no basta con lealtad
- ahora importa ejecución
- y sobre todo, resultados visibles

¿Y esto en qué te afecta? En todo
Esto no es política lejana ni grilla de oficina.
Se traduce en cosas muy concretas:
- cuánto tardan en atenderte
- si hay medicamentos
- si el transporte funciona
- si hay agua
- si la escuela de tus hijos opera bien
Cuando falla el gabinete…
lo paga la gente.
Cambiar sin explicar: la falla silenciosa
Hay otro problema más profundo:
los cambios no se explican.
Se habla de “proyectos personales”, pero no de:
- qué falló
- por qué falló
- cómo se va a corregir
Sin esa explicación, el ciudadano ve el relevo…
pero no sabe si el problema sigue intacto.
Un gabinete en reconstrucción permanente
El gobierno ya no está en fase inicial.
Está en fase correctiva.
Y eso tiene una exigencia brutal:
cada cambio debe reflejarse en resultados reales.

Lectura final
No es solo que medio gabinete haya cambiado.
Es que ese cambio revela algo más profundo:
el equipo original no alcanzó a responder al tamaño del Estado de México.
La pregunta ya no es quién se fue.
La pregunta es si los que llegan…
van a hacer que tu vida funcione mejor.


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