El sucesor del Papa Francisco podría continuar su legado reformista. De los 135 cardenales con derecho a voto, 108 fueron nombrados por el propio Papa para sucederlo. Este dato inclina la balanza hacia una figura progresista.
Francisco ha debilitado el peso de Europa en el Vaticano. Solo el 39% de los electores son europeos. América Latina, Asia, África y EE. UU. ganan presencia. Aun así, los favoritos siguen siendo, en su mayoría, europeos.
Los mejor posicionados
Pietro Parolin (Italia, 70 años)
De acuerdo con Diario RED, Pietro Parolin es el nombre más fuerte. Secretario de Estado del Vaticano y cercano a Francisco. Ha liderado la diplomacia con Oriente Medio, China y Corea del Norte. En los últimos días, criticó las políticas migratorias de Trump y denunció el genocidio en Gaza. Progresista y hábil negociador.

Matteo Zuppi (Italia, 68 años)
Arzobispo de Bolonia. Mediador en la guerra de Ucrania. Defiende la inclusión del colectivo LGTBI, sin apoyar el matrimonio igualitario. Tiene el respaldo de Francisco y una amplia experiencia pastoral.

Luis Antonio Gokim Tagle (Filipinas, 67 años)
Cercano a Francisco. Fue nombrado prefecto de la Congregación para la Evangelización. De origen humilde. Apuesta por la justicia social, el diálogo interreligioso y una Iglesia descentralizada. Conservador en temas como aborto o eutanasia.

Ver: La izquierda mundial despide al Papa Francisco: el líder espiritual que abrazó las causas sociales
Jean-Marc Aveline (Francia, 66 años)
Arzobispo de Marsella. Defensor de los derechos humanos y del diálogo con el mundo islámico. Es considerado “el más bergogliano” entre los obispos franceses. Su edad lo convierte en un posible papado largo y estable.

Cristóbal López (España-Paraguay, 72 años)
Salesiano. Arzobispo de Rabat. Defiende el sacerdocio para hombres casados y cuestiona el celibato obligatorio. Es cauto respecto a la ordenación femenina. Su experiencia en América Latina y el mundo islámico lo fortalece.

¿Un sucesor para seguir el cambio?
Francisco ha marcado el camino: más inclusión, más justicia, menos poder europeo. El próximo cónclave reflejará esa apuesta. El papado está cerca de un nuevo capítulo, probablemente igual de reformista.


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