Toluca, México; 27 de febrero de 2019. Ocho décadas de vincular el Estado-Nación con su proceso identitario, de salvamento de vestigios en zonas arqueológicas, de investigación de las distintas y diversas culturas de este país y de la vinculación con otras disciplinas del conocimiento, entre otras áreas dedicadas a fortalecer la tarea de la antropología social y sus derivaciones se celebran en grande; en las instalaciones del Centro Estado de México del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se realizó una mesa de análisis con expertos para delimitar, grosso modo, la importancia de la arqueología en pleno siglo XXI.
¿Para qué sirve la antropología en la actualidad? ¿Cuál es el papel de la antropología ante los nuevos escenarios socioculturales y fenómenos de masas en materia tecnológica, entiéndase, las plataformas digitales para comunicarse? ¿Cómo encaja la disciplina antropológica en la reconstrucción de una narrativa ancestral con la actualidad? ¿La gente entiende qué significan los derechos de los pueblos originarios, ésos a quienes les hemos transculturizado con influencia de otras formas sociales de comportamiento?
Todas esas preguntas se plantearon sobre la mesa de análisis “INAH, 80 años: el futuro de nuestra memoria”, integrada por María del Carmen Carbajal Correa, Raúl Ernesto García Chávez, Martha Patricia Hernández Mendoza, José I. Hernández Rivero, María Oliva Torres Cabello y Beatriz Zúñiga, coordinados por Haydeé López Hernández de la Dirección de Estudios Históricos del INAH y del director del INAH, Estado de México, el arqueólogo Luis Antonio Huitrón Santoyo.
Para el arqueólogo Huitrón Santoyo, es muy respetable el trabajo que realizan los historiadores en el proceso de conformación de una nación, pero no saben nada de la importancia de la arqueología en este mismo proceso y ese es uno de los tantos reclamos sociales para entender la idiosincrasia y la identidad de un pueblo, localidad, comunidad, entorno socioeconómico, cultural y político.
El director del Centro INAH Estado de México, agregó que es necesario visitar y revisitar la ya hecho por las vacas sagradas de la antropología mexicana en la conformación de ese Estado-Nación y situó a la entidad mexiquense como el gran laboratorio para la arqueología, pero le preocupa sobremanera el comportamiento de las nuevas generaciones que chocan con la formación académica de los maestros de la vieja guardia, quienes estaban interesados en todas las esferas del conocimiento, al grado de compartir la intensa y extensa historia de los colapsos históricos para entender el entorno inmediato, pero a ellos ya no parece interesarles de la misma forma, por lo que deben llegar acuerdos para avanzar en futuras investigaciones.
A pregunta exprofeso de ¿cuál ha sido la mejor época para la arqueología mexicana en estos 80 años del INAH?, el también investigador señaló que, sin duda, la época del sexenio de José López Portillo, pero se vino afianzando poco a poco desde los años 60 y 70 del siglo pasado, en donde se apoyó en todos los rubros los descubrimientos de yacimientos prehispánicos por muchas partes del país, pero en especial, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, con todo lo que se hizo y se sigue haciendo en el Templo Mayor.
En entrevista con Alfa Diario, mencionó la necesidad de la sociedad de tener prontas respuestas para entender lo que está sucediendo con la historia mexicana, lo que se vive y hacia el lugar que se dirige. El arqueólogo Huitrón Santoyo invitó a todos a ser parte de ese largo proceso a lo largo de este año, en el que se estarán ventilando los avances, logros y retos del INAH en esta celebración octagenaria.


Síguenos