VIDEO | Chalco: no es una inundación, es un desastre

Un empleado del ISEM aseguró que a los módulos llegan cada vez más problemas de salpullido y vómito que han afectado principalmente a niños y adultos mayores
agosto 21, 2024
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Con el agua a más de un metro de altura, los días pasan lentos, pantanosos. Algunos vecinos dicen que son 20 días, otros 21, lo único cierto es que el agua baja, nunca más literal, a cuentagotas.

En la zona oriente del Estado de México, a un costado de la autopista México-Puebla, se encuentra un municipio heredero del salinismo. Esta región vio, en los últimos días, la peor de las inundaciones en los últimos 30 años, de acuerdo con los pobladores.

Este martes, la gobernadora Delfina Gómez fue increpada por vecinos que cuestionaron el actuar de su gobierno, la acción no se justifica, pero se entiende.

Para acceder a la colonia Culturas de México solo es posible a través de lanchas o con trajes especiales, en algunas esquinas, el nivel supera el metro de altura.

El olor a podredumbre, los moscos y la humedad hacen de la simple visita una experiencia desagradable. Muchos de los habitantes tuvieron que irse con familiares, algunos otros se quedaron por el miedo a los robos o por la imposibilidad de salir.

Los que decidieron quedarse reciben agua, alimentos y medicamentos por medio de lanchas de distintas dependencias, ya que, en 24 horas, el agua solo disminuyó alrededor de 10 centímetros.

En las calles aledañas a la zona afectada —de alrededor de 15 manzanas— hay un ejército de dependencias:

  • Sedena
  • Marina
  • Ayuntamiento
  • Bomberos
  • Cruz Roja
  • ISEM
  • Protección Civil
  • DIF

Todo el personal atiende con amabilidad y compromiso, pero da la impresión de ser insuficiente. Un empleado del ISEM aseguró que a los módulos llegan cada vez más problemas de salpullido y vómito que han afectado principalmente a niños y adultos mayores.

En estos módulos se aplican vacunas contra tétanos, neumococo y hepatitis. Los pacientes son registrados para llevar un censo y recibir la ayuda vía lancha, aunque esta ayuda no llegue de manera homogénea.

«En esta calle no pasan, la ayuda se queda en las de más a la orilla», lamenta Natalie Martínez, vecina de la calle Tlaxcaltecas, quien pidió cloro y productos de limpieza.

A pesar de la ausencia de las autoridades, como del alcalde José Miguel Gutiérrez Morales; a quien dicen solo han visto cuando vino gobernadora Delfina Gómez.

Pero la gente ha demostrado su solidaridad, la real, no la del programa de Salinas de Gortari en los noventa. Un ejemplo es el del señor Efraín Hernández, que de manera espontánea prepara una olla diaria de arroz y una de guisado para apoyar a los vecinos y al personal de rescate «gracias a Dios, de donde soy no tenemos ese problema y hay que ser solidarios con la gente».

Así, los pobladores de Chalco tienen que continuar con su vida diaria. La señora María de Jesús Díaz Ramos, con un caminar accidentado, nos contó que a su nieto, de nueve años, le salieron verrugas por el estrés mientras su madre tiene que salir a trabajar y padecer las molestias del agua y la inseguridad.

Ella perdió temporalmente una fuente de ingresos porque el tianguis en el que vende se suspendió por la contingencia, además de que no han podido inscribir a su nieto que regresa a clases la próxima semana.

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