Skip to content Skip to footer

Chávez en Moscú, imborrable

La buena nueva llegó alrededor de las nueve de la noche a la oficina de Prensa Latina en Moscú desde el aeropuerto de Vnukovo-3 en la voz amiga de Indira, la traductora de la embajada de Venezuela en Rusia.

Dice el Presidente que puede conceder la entrevista si están aquí a las 10 de la noche, dijo sin rodeos.

Era todo un reto, pues en medio de las probkas (atascos de las vías) por el  exceso de autos en la céntrica avenida Kutuzovski, tendríamos que recorrer cerca de 50 kilómetros.

Tras el desconcierto de la sorpresa, la esposa, colega y jefa de la corresponsalía, Odalys Buscarón, explicó en ruso al taxista la importancia de llegar a tiempo al recibimiento "de una importante personalidad latinoamericana".

El hombre resultó un veterano internacionalista soviético de origen azerí que estuvo movilizado en Cuba durante la Crisis de Octubre de 1962. Su voluntad solidaria se multiplicó al conocer la nacionalidad del pasajero al cual transportaría.

Fue difícil el viaje debido al exceso de vehículos que obstruían el paso, y en el trayecto llegaron varias llamadas telefónicas del embajador cubano, Juan Valdés, y del ministro consejero Virgilio Rivas, ambos invitados también al aeropuerto.

Llegamos algo pasadas las 10 de la noche, pero por suerte, el presidente venezolano Hugo Chávez demoró durante su encuentro con el entonces primer ministro, Vladimir Putin, y arribó a Vnúkovo-3 alrededor de la una de la madrugada.

 

NOTICIAS DE FIDEL

Venía de La Habana y esa misma noche partiría hacia Oremburgo, a mil 468 kilómetros de la capital rusa, para su primer encuentro con Dmitri Medvedev en su condición de presidente.

El equipo de Prensa Latina había estado muy cerca de Chávez en todas las visitas que realizó entre 2005 y la primera mitad de 2008, y el mandatario había establecido cierta familiaridad con sus integrantes.

Solo la intensidad de sus programas en cada estancia había impedido la entrevista solicitada.

Sin embargo, las grandes cadenas mediáticas especulaban por aquellos días acerca de la salud del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y Chávez traía muy buenas noticias desde La Habana. Y quiso compartirlas con el mundo a través de Prensa Latina.

A la entrada del aeropuerto de Vnukovo 3, al conocer la presencia de un periodista cubano, el estadista tomó la iniciativa.

"Vengo muy feliz de Cuba. Fidel está más fuerte e impetuoso que un huracán Ike. Conversamos mucho, y cuando ya me despedía me impresionó su fortaleza.

Yo caminaba de espaldas como a 50 metros, y oigo un grito desde lejos: ÂíChavez!, y me volteo.

ÂíVenceremos!, me dijo con más fuerza todavía. Así, no estoy exagerando. Retumbó La Habana con ese grito del huracán Fidel. Y es verdad, estamos venciendo.

Fidel es el optimismo. El huracán Ike llegó a Cuba destrozando buena parte del país, de su infraestructura, su agricultura. Y después de toda esa tragedia, Fidel, levantado, dijo: menos mal que aquí tenemos una Revolución.

Ahora en esta visita a Rusia yo digo: menos mal que nos conocimos Putin y yo ocho años atrás. Menos mal que llegó Putin, Medvedev; menos mal que Rusia levantó a tiempo.

¿Qué habría pasado si Rusia no se hubiera podido levantar a tiempo? Díganme, si Venezuela no se hubiera podido levantar del dominio del neoliberalismo, del control del imperialismo. Estaríamos ahora mismo arrastrados por ese otro huracán.

Pero aquí estamos de pie, y no solo de pie, sino avanzando y con pasos firmes, con acuerdos como los que hemos aprobado en esta reunión tan grata con el primer ministro Putin."

 

-¿Qué puede informar sobre este nuevo encuentro?

-Sostuvimos una reunión de tres horas con la presencia del vicepresidente ruso, Igor Sechin, y ministros de ambos países. Fue una conversación espléndida.

Yo diría, con respeto a los encuentros anteriores, todos extraordinarios, que este es el mejor, y que yo, en lo personal, haya tenido durante mucho tiempo no solo con un primer ministro como Vladimir (Putin), sino con un gran amigo.

Cada día nos sentimos más amigos y estamos más compenetrados, unidos en la resolución de llevar adelante junto con el presidente, Dmitri Medvedev, el pueblo ruso y el venezolano, nuestras ideas del desarrollo integral de nuestros países, la libertad de la paz.

 

-¿Qué aportará su sexta visita a Rusia?

Los aportes serán infinitos por su calidad. Vamos rumbo a Oremburgo, que por avión está a dos horas de aquí, pero por el huso horario de ese territorio existen dos más de adelanto respecto a Moscú.

Allá vamos a firmar un conjunto de documentos y concluiremos la concertación de otros para su rúbrica a finales de octubre en Caracas, cuando se celebre la Comisión Intergubernamental de Alto Nivel (CIAN), encabezada por el viceprimer ministro Igor Sechin, y el vicepresidente venezolano, Ramón Carrizales.

Crearemos un consorcio energético que será un coloso. Gazprom, la empresa más grande del mundo en su género, que se va a unir en una corporación con Petróleos de Venezuela (PDVSA), otro de los gigantes de este sector.

Es un coloso lo que está naciendo: Gazprom-PDVSA, uniéndonos para realizar inversiones, exploraciones, explotación, procesamiento, comercialización de energía, petróleo, gas y muchos otros ámbitos.

Yo agradezco mucho la resolución, la decisión del gobierno ruso de continuar apoyándonos en transferencia tecnológica, la industrialización de Venezuela. Hablamos de 100 temas, aunque ahora solo he mencionado dos.

Esta asociación Rusia-Venezuela puede hacer un gran aporte a la consolidación de un mundo multipolar…, desde hace tiempo estamos pujando por un mundo multipolar que ya nació y está creciendo.

Se está hundiendo la pretensión imperialista del orden unipolar, la pretensión del consenso de Washington. Eso se acabó y pasó a la historia.

Lamentablemente, deja y dejará secuelas durante largo tiempo, sobre todo para los que creyeron ciegamente en el fundamentalismo del mercado. Nosotros no.

Igual China, levantada, es una potencia mundial en pie como Rusia. En fin, el mundo pluripolar está en el horizonte. En nuestro encuentro lo decía Vladimir (Putin): se abren nuevas perspectivas.

Ese horizonte, visto así, geopolíticamente, es eso, una nueva geopolítica mundial está en marcha. Tan rápido como nosotros en Venezuela.

En nuestro país tenemos una expresión para decir que debemos apurarnos: ponte los patines, y nosotros los tenemos puestos. Tanto es así que hace dos meses yo estaba aquí, y ya he vuelto. Hace apenas una semana estaba en Caracas Igor Sechin, y ahora estamos aquí, trabajando.

Y dentro de un mes estará sesionando en Caracas la Comisión Mixta. Andamos rápido, como dicen nuestros jóvenes, nos pusimos los patines del socialismo.

La juventud socialista inventó una consigna: ponte los zapatos del socialismo. Ahora desde Rusia nosotros decimos: Âípongámonos los zapatos de la nueva geopolítica mundial! Es el mundo en equilibrio, como decían Simón Bolívar y José martí.

 

-¿Hasta dónde piensa usted que lleguen los zapatos del socialismo en América Latina?

-ÂíUuhh!, ahora es cuando estamos apenas comenzando, ahí viene el trote del socialismo, que rebrota. Un socialismo como decía José Carlos Mariátegui, indoamericano, el nuestro.

En Bolivia está el gobierno de Evo Morales, desarrollando el socialismo con el apoyo de los indígenas; Fernando Lugo, en Paraguay, un obispo católico, proclamando la doctrina verdadera de Cristo, la Teología de la Liberación, la opción por los pobres.

Ahí está Rafael Correa, con la Revolución ciudadana y alfarista; el proyecto bolivariano en Venezuela, el socialismo cubano; Daniel Ortega y el proyecto sandinista. Estamos comenzando una nueva era. Una revolución de verdad en América Latina.

Pero más allá de lo ideológico, ya no se trata del bloque capitalista y el socialista. Es una nueva geopolítica más rica, más diversa que aquellos dos grandes contrarios del siglo XX. Ahora es algo más diverso, más variado.

 

-Presidente, usted ha insistido en la importancia de desarrollar una teoría para explicar lo que está sucediendo en América…

-Fidel. Nuevamente Fidel. Él decía hace pocos meses que existe una crisis alimentaria en el mundo, energética, ecológica, financiera, cuando apenas asomaba este desastre que hoy tiene asustado al planeta.

Pero la más grande de todas, dice Fidel, es la crisis de ideas. Hace rato que andamos en la batalla de ideas en Cuba, en Venezuela, en América para darle forma a un nuevo entramado ideológico.

Como nos enseñó Martí, crear, pero desde nuestras propias raíces. Busquemos nuestras raíces. Nuestra ideología debe ser abierta al universo, debe tener ramas y hojas como un árbol, pero el tronco y las raíces deben ser nuestros.

De forma tal, que nosotros, modestamente, tenemos ya varios años, desde la rebelión militar del 4 de febrero de 1992, andamos haciendo un humilde aporte ideológico: el bolivarianismo.

Y como escribió un gran intelectual cubano, Roberto Fernández Retamar, en una obra que yo estudiaba estando en prisión, Bolívar y Martí fueron los primeros profundos pensadores antiimperialistas del continente, sin despreciar otros valiosos aportes.

Ellos fueron los que mejor interpretaron la raíz de nuestro conflicto histórico.

Retamar decía, en los años 80 y 90, que el bolivarianismo podría convertirse en los años futuros en la idea motriz fundamental de América Latina.

Andamos de la mano de la ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América). El concepto Bolívar, el padre nuestro, como decía Neruda: "todo tiene su nombre en esta latitud silenciosa".

Ya no está silenciosa, América ahora está en ebullición, alborotada.

A ese continente, a Fidel, a Raúl, al pueblo cubano, envío un saludo desde Rusia a través de Prensa Latina.

 

*Corresponsal de Prensa Latina en Rusia.