La ciudad informal: ambulantaje, espacio público y economía en Chimalhuacán

El comercio en vía pública, que involucra a parte del 54% de la población en informalidad, se consolida como subsistencia en uno de los municipios más densos del país, en tensión con la movilidad y el orden urbano.

La informalidad no es marginal en Chimalhuacán: es una de las bases de su economía cotidiana. Con una tasa estatal de informalidad de 54.5% (INEGI, ENOE 2025), el municipio se inserta en una tendencia estructural donde el comercio en vía pública, los tianguis y el ambulantaje concentran una parte relevante de la actividad económica.

El fenómeno no es aislado. A nivel nacional, la informalidad también supera el 54%, lo que ubica a Chimalhuacán dentro de un patrón extendido. En este contexto, los mercados sobre ruedas y el comercio ambulante no solo forman parte del entorno urbano: sostienen el ingreso de miles de hogares en zonas de alta densidad poblacional y limitada oferta de empleo formal.

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Ocupación del espacio público y presión urbana

La expansión del comercio informal se refleja de forma directa en el uso del espacio público. En distintas zonas del municipio, vialidades completas son ocupadas por puestos semifijos y ambulantes. En corredores como avenida Las Torres, se ha documentado la instalación de miles de comerciantes en un mismo punto, con ocupación de carriles vehiculares, accesos peatonales y áreas comunes.

Este crecimiento deriva en saturación vial, acumulación de residuos y reducción del espacio peatonal, efectos reportados de manera recurrente por vecinos y registros periodísticos. En un territorio de alta densidad, cada metro de calle se vuelve disputado.

Una red extendida: más de un centenar de tianguis

La presencia del comercio informal no es focalizada. En Chimalhuacán operan más de 100 tianguis distribuidos en colonias con actividad semanal e incluso diaria. En estos espacios participan miles de comerciantes y se ofertan productos básicos, ropa y alimentos de bajo costo, lo que permite sostener ingresos en sectores con acceso limitado a empleo formal.

El crecimiento de estos mercados se vincula con factores estructurales: baja inversión empresarial local, escasez de zonas industriales y condiciones de marginación social en amplias áreas del municipio.

Condiciones sociales: pobreza e informalidad

De acuerdo con el CONEVAL, una proporción significativa de la población de Chimalhuacán enfrenta pobreza y carencias sociales, lo que restringe el acceso a empleos formales. En ese entorno, la vía pública funciona como puerta de entrada al ingreso.

Datos del INEGI (Censo 2020) ubican al municipio con más de 705 mil habitantes en un territorio reducido, lo que incrementa la competencia por el espacio y favorece la expansión de actividades económicas informales en calles y avenidas principales.

Economía real vs. regulación limitada

La dimensión económica del ambulantaje también plantea preguntas sobre su gestión. Existen disposiciones municipales que contemplan permisos y cobros por uso de la vía pública; sin embargo, no hay información pública sistematizada que permita conocer con precisión el número de comerciantes registrados, los montos recaudados o los mecanismos de control aplicados.

Esta falta de trazabilidad limita la evaluación de la actividad y su impacto en las finanzas locales.

Desfase entre permisos y realidad

Aunque existen normas para ordenar el comercio en vía pública, no siempre coincide el número de permisos otorgados con la cantidad real de puestos instalados, lo que complica la planeación urbana y la gestión del espacio.

El fenómeno no es exclusivo de Chimalhuacán. En municipios como Nezahualcóyotl o Ixtapaluca, el comercio informal también tiene presencia significativa, lo que permite dimensionar el caso dentro de una dinámica regional.

Impacto cotidiano

El crecimiento del ambulantaje se refleja en reportes constantes sobre ocupación de vialidades, reducción de banquetas y acumulación de residuos en zonas con alta concentración de comercio.

Para muchas familias, sin embargo, estos espacios representan la principal fuente de ingreso, lo que refuerza su permanencia.

Una estructura que permanece

El avance del comercio informal en Chimalhuacán refleja una doble dinámica: sostiene la subsistencia de miles de hogares y, al mismo tiempo, presiona el orden urbano.

Más que un fenómeno coyuntural, la informalidad opera como un sistema económico paralelo. No es algo que aparece y desaparece:
es una estructura que permanece.

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