La estatua del “Guerrero Chimalli” del escultor chihuahuense Enrique Carbajal «Sebastián» inaugurada el pasado 13 de diciembre en Chimalhuacán, continúa llamando la atención por su tamaño, color y diseño.
El Guerrero Chimalli, con una altura de 60 metros es visible desde cualquier punto de los municipios de Nezahualcóyotl y Chimalhuacán, e incluso desde una parte importante del Distrito Federal, se encuentra ubicado en el camellón de la avenida Ampliación Bordo de Xochiaca entre el canal Río La Compañía y la Plaza Tlacaélel.
La construcción del Guerrero inició en el trienio 2009-2012 y fue realizado con 600 toneladas de estructura metálica, que se colocaron sobre una base de concreto de diez metros de altura, con 65 pilotes a 28 metros de profundidad, por lo que toda la estructura tiene un peso superior a las 870 toneladas.
Tras su inauguración el Guerrero Chimalli fue objeto de burlas y criticas en las redes sociales, protagonizando varios memes, algunos donde se le comparaba con Mazinger Z, con Ultraman, con Godzilla, otros más lo caricaturizaron con súper poderes, lanzando rayos por los ojos.
Pero a más de un mes de su inauguración continúa provocando reacciones, incluso en el extranjero, ejemplo de ello es el reportaje publicado este viernes 23 de enero por el diario español “El País”, titulado “El guerrero y la antorcha”, donde destaca como el Guerrero Chimalli, contrasta con la imagen urbana de Chimalhuacán, que se caracteriza por su color gris.
El diario asegura que “lo chocante de su presencia colosal en un entorno urbano deprimido y su aspecto de combatiente geométrico hizo que en las redes sociales se convirtiese en objeto de burla”.
El periodista de “El País”, Pablo de Llano, define como los principales atributos de la figura a su escudo, su cabeza empenachada y un mazo que porta en la mano derecha y que recuerda a una antorcha.
Asegura que su pose se parece a la de la Estatua de la Libertad, pero es aguerrida, no hospitalaria. Es 30 metros más baja que el icono de Nueva York pero 12 más alta que el símbolo de México DF, el pedestal con el Ángel de la Independencia, y el doble que las estatuas de bronce de Kim Il-sung y Kim Jong-il en una colina de Corea del Norte.
Pero el “Guerrero Chimalli” no solo llama la atención por su colosal tamaño por su color rojo, también por los 30 millones de pesos que costó la obra, por que Chimalhuacán es uno de los municipios con más carencias según estadísticas de 2012, un 62,7% de población en la pobreza y un 13,7 de ellos en pobreza extrema; de un informe de 2014 con censo de 2010, sobre una base de 614.453 habitantes, 178.451 de 15 años o más con educación básica incompleta, 333.619 sin derecho a servicios de salud, 8.546 viviendas con piso de tierra, 14.306 sin agua entubada.
El alcalde de Chimalhuacán, Telésforo García fue cuestionado por el diario “El País” sobre el ¿por qué gastarse más de dos millones de dólares en una estatua gigante? Responde que han hecho y seguirán haciendo más obras que esa, a la que en específico atribuye el propósito de ofrecer “espacios de recreación” y “dignificar” Chimalhuacán. “Yo no puedo hacer que la gente deje de ser pobre con la obra pública, pero sí que se sienta más a gusto”. También le da un sentido de reivindicación de raíces indígenas y de compensar la ausencia de un relato orgulloso de la resistencia originaria contra el invasor.
Aprovechó también para aclarar que el color rojo y al antorcha que sostiene el Guerrero en sus manos no tienen nada que ver con el Movimiento Antorcha Campesina.
(Con información de El País)


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