Detrás de la riña familiar por el control de la Universidad Isidro Fabela hay décadas de poder educativo, negocios energéticos y vínculos políticos. Esta es la crónica del clan Mercado: su origen, escándalos y el forcejeo moderno que revelan su quiebra interna.
En una asamblea privada de socios de la Universidad Isidro Fabela, los primos Mercado —herederos del proyecto educativo familiar— terminaron a golpes. Fue una escena simbólica: lo que parecía una disputa financiera o accionaria estalló como un conflicto de identidad, poder y orgullo. Esa golpiza no nació de la nada: es la manifestación violenta de una historia familiar tejida en rectorías, gasolineras y alianzas con el círculo político del Estado de México.
I. El rector que quiso tener su propia universidad
Todo empieza con Carlos Mercado Tovar, quien gobernó la Universidad Autónoma del Estado de México entre 1977 y 1981, en años de huelgas, tensión estudiantil y escalada de crisis institucional. Tras su rectorado, creó —junto con su esposa, Carlota Galán— lo que sería el embrión de la universidad privada de su familia: el Instituto Cultural Isidro Fabela, que más tarde se convertiría en la Universidad Isidro Fabela y la rectoría quedaría a cargo de su hijo, Ricardo Mercado Galán.
En 1978, durante la gestión de Carlos Mercado Tovar, estalló una huelga del sindicato de trabajadores (SITUEM)del Edomex y hubo un movimiento estudiantil, aunque no culminó en paro estudiantil. Mercado Tovar logró apaciguar la protesta de trabajadores y estudiantes con un sindicato que cumpliera con las exigencias y demandas de los huelguistas.
Desde entonces, el control académico quedó sellado con marca familiar: los Mercado no solo fundaron una universidad, la hicieron suya de hecho y de derecho.

II. Sustrato energético y escándalos: gasolineras bajo sospecha
En 2017, una investigación periodística del medio Reforma reveló que una estación de servicio vinculada a Ricardo Víctor Mercado Galán había vendido combustible robado (huachicol). Él negó cualquier implicación directa y atribuyó el acto a empleados, pero la sombra quedó. Ese episodio sacó a la luz que la familia no dependía solo del negocio educativo, sino que tenía otra pata: una red de gasolineras (por ejemplo, Servicio Megal y Servicio Rimer) que complementaba sus ingresos.
Durante el operativo en Chapultepec, los detenidos mostraron una factura de 60 mil litros de combustible de la compra a Petróleos Mexicanos. Los agentes federales y estatales corroboran a través del Centro de Control, Comando y Cómputo y Monitoreo (C5) y con personal de Pemex que la factura de la compra del combustible era falsa, de acuerdo con datos del medio Reforma.
La Universidad Isidro Fabela opera como Sociedad Civil (S.C.), lo que permite que los socios sean al mismo tiempo accionistas y herederos. No tiene patronato público ni obligación de transparencia total. El actual Director General de la Universidad Isidro Fabela de Toluca es Gustavo Mercado Miranda.
En 2022, la UIFT tenía 334 estudiantes matriculados en carreras como Odontología, Derecho y Psicología. En redes sociales se han promocionado colegiaturas desde 900 pesos para el nivel de preparatoria.
Para licenciaturas como Derecho y Administración, la inscripción única es de 500 pesos, el seguro médico anual de 500 pesos (en caso de modalidad sabatina) y las colegiaturas mensuales de dos mil pesos, que van aumentando el 10 % cada año.
Si una licenciatura dura 9 cuatrimestres (tres años), un alumno estaría pagando alrededor de 79 mil 440 pesos por su educación completa. En el caso de la modalidad sabatina, aumentaría hasta 81 mil 440 pesos por los tres años.
Además, hay licenciaturas que elevan su costo de colegiatura mensual, como Negocios Internacionales (2 750), Psicopedagogía (3 400) y Educación (3 400), siendo estas últimas las más caras. En estos casos, un alumno estaría pagando alrededor de 108 mil y 136 mil pesos en total, respectivamente.

El 28 de agosto de 2025, una asamblea interna de socios en el campus de Toluca se convirtió en el día en que el conflicto privado se hizo público. En el instrumento notarial 51 000, el notario Daniel Valdés Bores certificó insultos, empujones y agresiones físicas entre primos Mercado. Uno de los lesionados fue José Luis Rojas Mercado, hijo de Adriana Mercado, acusado de ser agredido al intentar defender a su madre.
La asamblea pretendía dirimir discrepancias sobre acciones, representación legal y cargos de dirección, pero en su salida se volvió un ring familiar. Un video que circula en redes capta parte del momento de confrontación entre los primos. Aunque parcial, ese video se ha convertido en símbolo visual del quiebre del clan.



Hoy, la Universidad Isidro Fabela sigue impartiendo clases bajo el menguante prestigio de una marca construida con el apellido Mercado. Pero el episodio de la asamblea violenta no fue solo un escándalo: fue la cristalización de algo más profundo. La lucha no es por cuotas o porcentajes; es por quién representa realmente el proyecto educativo, quién encarna el nombre de los fundadores y quién se siente con derecho moral a portar ese linaje.


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