Dudar que lo mejor que han hecho los mexiquenses por sí mismos, quizá en las últimas décadas, fue echar del poder a la clase política tan corrupta como la que nos gobernó en la era neoliberal, es un sinsentido o una franca perversidad. Aun con todas las limitaciones de la nueva administración, estamos en mejores manos, sobre todo quienes menos tienen, la gran mayoría.
*
Trinidad Franco será ascendida a secretaria de gabinete. Sin duda, es una de las colaboradoras en las que más confía la gobernadora. Aunque no hay información oficial, parece lógico que sea colocada en la Secretaría del Trabajo en sustitución de su compañero de partido, Norberto Morales Poblete, quien ha tenido un desempeño mediocre en la función pública.
*
No será el único cambio de alto nivel en el gobierno, habrá por lo menos uno más, aunque en honor a la verdad, para lograr mejores resultados se requiere cirugía mayor y contratar refuerzos de primerísimo nivel, como merece y necesita el Estado de México.
*
La resaca e indigestión de las fiestas de fin de año provoca siempre que el arranque de nuevo ciclo sea lento en la administración pública. La agenda pública deberá estar marcada por el cambio en el Poder Judicial, el único que falta, que será tan profundo como pasar de un régimen a otro. Quien quede en la presidencia es anecdótico, no más.
*
El cambio que viene, el de la UAEMex en mayo, por bien de la institución, debería atraer la atención de todos dentro y fuera de la comunidad. Transparentar, visibilizar el proceso, ayudará muchísimo al cambio. Terminará una era e iniciará otra en la institución más respetable del Estado de México. Que ganen las ideas y se cierre el paso a charlatanes disfrazados de progresistas.


Síguenos