Autoridades de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) clausuraron y aseguraron predios utilizados como tiraderos clandestinos de basura en Santa María Huexoculco, municipio de Chalco, luego de años de denuncias presentadas por habitantes de la zona.
Los sellos de aseguramiento fueron colocados en los terrenos donde, de acuerdo con testimonios de vecinos, se depositaban diariamente grandes cantidades de residuos y se realizaban quemas de basura, generando contaminación ambiental y afectaciones a la salud de comunidades cercanas.
Un problema denunciado durante años
Habitantes de Huexoculco y colonias cercanas habían advertido desde hace tiempo sobre la operación de estos tiraderos ilegales, donde camiones descargaban residuos y, posteriormente, eran quemados, provocando humo y malos olores que afectaban a miles de personas.
Las denuncias señalaban que la contaminación impactaba no solo a Santa María Huexoculco, sino también a comunidades cercanas como San Martín Cuautlalpan, Villas de San Martín, Miraflores y diversas unidades habitacionales de la zona.
De acuerdo con testimonios de vecinos, el problema persistió durante años sin que se tomaran medidas definitivas, pese a que se habían realizado reportes ante autoridades municipales y estatales.
Intervención de autoridades
El caso volvió a tomar relevancia luego de que habitantes plantearan directamente la problemática durante una visita de la gobernadora Delfina Gómez a la región.
Tras ello, la Fiscalía estatal inició una carpeta de investigación por delitos contra el ambiente y, posteriormente, realizó el aseguramiento de los predios utilizados para la disposición irregular de residuos.
Durante el operativo, se colocaron sellos de clausura en los terrenos donde aún se observaban grandes cantidades de basura acumulada, así como indicios de quemas recientes.
Impacto ambiental y sanitario
Los tiraderos clandestinos y la quema de residuos generan impactos directos en la salud pública y en el medio ambiente.
Entre los riesgos asociados se encuentran:
- Contaminación del aire por humo tóxico;
- Proliferación de fauna nociva;
- Infiltración de lixiviados en el suelo;
- Afectaciones respiratorias en poblaciones cercanas.
Habitantes de la zona señalaron que esperan que la clausura se traduzca no solo en el cierre de los tiraderos, sino también en la identificación de los responsables y el saneamiento de los predios.


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