El gobierno del Estado de México anunció este martes, en voz del propio gobernador Eruviel Ávila, una serie de acciones para combatir la obesidad infantil, mismas que –según se dijo- comenzarán a desarrollarse a partir del siguiente ciclo escolar. De acuerdo con el comunicado oficial que dio a conocer, lo que el Gobierno Estatal planea hacer, se dice que forma parte del Programa Nacional de Prevención, Tratamiento y Combate del Sobre peso, la Obesidad y Trastornos Alimentarios. Es un poco difícil saber si se trata de un adelanto de algo que está por echarse a andar (a manera de primicia) o simplemente es un error, porque en el Gobierno Federal no existe un programa con ese nombre; lo que hay es una Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes.
Varias cosas llaman la atención de este anuncio: la primera es que no se hace alusión alguna a la Ley para la Prevención, Tratamiento y Combate del Sobrepeso, Obesidad y Trastornos Alimentarios del Estado de México y sus Municipios. Se recordará que en febrero de este año fue expedida dicha ley y la misma obliga a instalar un Consejo Estatal, a crear Comités Municipales y a redactar un Programa Estatal para estos fines. Han pasado cuatro meses de la expedición de ducha ley y no hay noticia alguna de que el Consejo se haya instalado, de que ya se haya elaborado el Programa, ni de que se estén aplicando “políticas, estrategias, acciones y mecanismos que permitan la prevención, tratamiento y combate del sobrepeso, la obesidad y los trastornos alimentarios, fomentando la adopción de hábitos alimenticios y nutricionales correctos y la activación física de las personas” (Artículo 9 de la Ley). Al menos este anuncio de antier no refiere que las medidas se desprendan de este marco normativo e institucional.
Si nada de eso se ha hecho, ¿de dónde es que sale la propuesta ahora? ¿Qué estudios o diagnósticos la respaldan? ¿Qué otras acciones conjuntas y complementarias le acompañarán? ¿Qué mecanismos de evaluación se pondrán en marcha para conocer los resultados? No quisiera pensar que lo anunciado esta semana es una ocurrencia, porque el problema es demasiado serio como para que se le tome tan a la ligera, pensando en que basta con asignar más dinero para raciones alimenticias en las escuelas.
Otra cosa que llama la atención del anuncio es que no enfoca el problema en la salud, sino en la talla, el peso, la preparación de alimentos, el ejercicio. Vaya, es complicado determinar si se ha enfocado bien el asunto y no se le comprende como una cuestión de números sino de formas de vida.
En febrero de este año, cuando se expidió la Ley ya referida dijimos en este mismo espacio lo siguiente: “las leyes no resuelven los problemas, sólo aspiran a generar las condiciones institucionales para gestionar las soluciones, y no en todos los casos lo consiguen”. Dando el beneficio de la duda añadimos algo en relación al Consejo: “habrá que esperar a que se instale, que se emita su Reglamento, que se redacte el Programa y entonces sabremos qué tan buenos resultados se pueden augurar”. Parece que nos excedimos en el optimismo, pues hasta ahora nuestra Ley para la Prevención, Tratamiento y Combate del Sobrepeso, Obesidad y Trastornos Alimentarios del Estado de México y sus Municipios está siendo ignorada al anunciar, como se hizo el martes, que 200 especialistas en nutrición visitarán miles de escuelas para medir a los niños y darles consejos. Este anuncio no parece una política pública derivada de una acción institucional, planeada estratégicamente, con rigor metodológico y con estrictos parámetros de medición de resultados. Más bien parece una ocurrencia para aparentar como que hacemos, aunque quién sabe si resulte.


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