Tengo la impresión de que los resultados de las elecciones del 2015 serán decisivos para llevar a cabo cambios fundamentales que posibiliten la permanencia ampliada, en el gobierno federal, de los autores de las llamadas reformas estructurales.
Hacia lograr un gran triunfo electoral y los consecuentes cambios, están encaminadas acciones que parecen de fondo como la transformación de los programas asistenciales en otros de corte productivo.
Hacia ello también se orientan medidas como el próximo obsequio masivo de televisores, que para la mayoría de la población son el mejor regalo que se le puede hacer.
En el mismo propósito concurre la debilitación extrema de los llamados partidos de oposición, para lo cual se ha aprovechado la ambición desmedida y el afán de riqueza de sus patéticos dirigentes.
Pero la estrategia también requiere del cuidado de las reservas de votos del partido en el poder, reservas dentro de las cuales el estado de México es una de las más importantes.
Por eso y ante la falta de carisma del gobierno del Dr. Ávila y ante el riesgo electoral que representa, se ha optado, al parecer, por enviarle, no uno, sino varios comisionados. Así hayan tenido que sacrificar para ello a algunos inocentes.
Tales comisionados tendrán como propósito mejorar el desempeño de gobierno en temas clave y recuperar su imagen ante la población, lo que implicará esfuerzos en varios sentidos.
Por una parte poner en orden y sintonía a toda la estructura de gobierno en particular a los cercanos al gobernador,
Quizá revivir los cuarteles pichardianos o su equivalente para que nadie la vea gratis.
Redefinir una estrategia con los medios de difusión, los cuales han perdido casi toda su credibilidad.
Además del posible problema de ver qué hacen con el Dr. Ávila que es lo que los expertos denominan una presencia anticlimática.
Muy probablemente habrán de apoyarse en figuras de nivel nacional que vengan a crear un estado de ánimo favorable en la población.
Tienen que seguir manteniendo la ventaja de que aquí en la entidad, los partidos de oposición son, imagínese, una caricatura de los nacionales.
Habrá que ver si logran que la población olvide, aunque sea por un rato, las acciones del eminentísimo secretario de Hacienda.


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