La confrontación política en Tecámac estalló durante el Primer Informe de Gobierno de la presidenta municipal Rosa Yolanda Wong Romero (Morena), cuando un grupo de simpatizantes encabezados por la senadora Mariela Gutiérrez (Morena) irrumpió en el evento entre empujones, gritos y derribo de vallas. Lo ocurrido no solo evidenció una crisis de gobernabilidad: confirmó una fractura interna en Morena, que ya tiene efectos administrativos, laborales y políticos en el municipio.
¿Qué detonó el conflicto entre Rosa Wong y Mariela Gutiérrez?
La tensión venía acumulándose desde hace semanas, pero el punto de quiebre fueron los despidos masivos —200, según la senadora; 300, según los trabajadores en plantón— de empleados identificados con el grupo político de Gutiérrez.
La alcaldesa lo niega y asegura que fueron “renuncias” que se repondrán conforme a la ley. Sin embargo, este conflicto laboral derivó en un plantón permanente en la explanada del Palacio Municipal de Tecámac.

¿Qué ocurrió durante el Informe de Gobierno?
Aunque Mariela Gutiérrez no estaba invitada, ingresó al Parque Ecológico y Deportivo Sierra Hermosa, acompañada de manifestantes. Videos difundidos muestran el momento en que sus simpatizantes empujan y derriban una valla metálica colocada por la policía municipal. También se registraron empujones y forcejeos con elementos de seguridad que intentaban contenerlos.

¿Qué pasó con los cambios en el gabinete municipal?
Antes del informe, la alcaldesa intentó sustituir a dos piezas clave de la administración pasada:
- Adrián Pérez Guerrero, secretario del Ayuntamiento;
- Olga Molina Hernández, tesorera.
Ambos eran considerados operadores cercanos y guardianes de los intereses políticos y financieros de Mariela Gutiérrez.
Aunque los nombramientos fueron rechazados por el Cabildo, Wong propuso:
- Nuevo secretario del Ayuntamiento a Manuel Díaz, ligado al grupo priista de Rocío Díaz Montoya y Aarón Urbina Bedolla, caciques históricos del municipio.
- Se perfila Rodrigo Paredes Luna, un perfil del PAN, para manejar la hacienda municipal.
Estos movimientos reavivaron acusaciones de traición ideológica dentro de Morena, pues la presidenta municipal estaría entregando la operación del gobierno de Tecámac a grupos que antes eran oposición.
¿Cuál fue la postura de la gobernadora Delfina Gómez?
La mandataria estatal asistió al informe y lanzó un mensaje contundente: llamó a la unidad, a dejar protagonismos y anteponer el interés de Tecámac.
También pidió instalar mesas de diálogo para atender el conflicto laboral y reafirmó que Tecámac “no nació ahorita, sino es producto de mucho tiempo”.

¿Qué dice Wong y Mariela?
La presidenta municipal evitó referirse al enfrentamiento y solo publicó un mensaje agradeciendo la presencia de la gobernadora: “Aquí, en Tecámac, la que manda es la gente”.

Negó los despidos masivos y habló de renuncias voluntarias. Sobre el disturbio previo al informe, afirmó: “Somos más los buenos que los malos”.
Por otro lado, la exalcaldesa Mariela Gutiérrez aseguró que muchos de los despedidos son los mismos trabajadores que lograron los resultados presentados por Wong en su informe. También lamentó el retorno de perfiles señalados por corrupción y afirmó que el municipio vive “una tragedia política doble” por el nepotismo y el pacto entre priistas y panistas

Advirtió que el control político del municipio se está entregando “a quienes Morena prometió combatir”.
¿Qué hay detrás de esta ruptura?
La crisis refleja dos bloques dentro de Morena:
- El grupo de la gobernadora Delfina Gómez, hoy respaldando a Rosi Wong;
- El grupo de Higinio Martínez, al que ahora se suma Mariela Gutiérrez.
Este reacomodo se agudizó con la ausencia de Higinio Martínez en el mitin del Zócalo por los siete años de la 4T, interpretada como un distanciamiento del liderazgo estatal.

Lo que ocurrió en Tecámac no fue un simple choque entre liderazgos locales: fue la exhibición pública de que Morena se ha fracturado en uno de sus bastiones más sólidos.
Por un lado, Rosi Wong busca legitimidad aliándose con priistas, mientras que Mariela Gutiérrez intenta conservar el poder, y la gobernadora intenta poner orden. La ruptura está ahí, a la vista y, aunque se intente ocultar, no hay forma.

