El sábado 28 de marzo se cumplió un mes del conflicto entre Estados Unidos e Irán, marcado por numerosos bombardeos que se han extendido a países de Medio Oriente, afectando el mercado del petróleo y gas, así como a la población de la región. Este martes 31 se ha registrado una nueva escalada en el conflicto, tras el anuncio de Teherán de atacar a empresas estadounidenses en Medio Oriente a partir del 1 de abril, cómo represalia.
La guardia revolucionaria iraní advirtió que estas acciones irán dirigidas contra las compañías de: Apple, Microsoft, Google, HP, Intel, Meta, IBM, y Boeing. Mientras que Donald Trump amenazó con destruir plantas de energía en Irán sino se llegaba a un acuerdo de paz y se abría una vía para los envíos mundiales de petróleo.
Este conflicto es resultado de años de tensiones entre ambas naciones, derivadas de rivalidades geopolíticas, el programa nuclear iraní y conflictos indirectos en Medio Oriente. Sus efectos ya se reflejan en el alza de los precios del petróleo, crisis geopolíticas globales y daños en la vida cotidiana de millones de personas.
A poco más de un mes de su inicio —el 28 de febrero de 2026—, Estados Unidos e Israel lanzaron bombardeos contra territorio iraní con el objetivo de debilitar al gobierno encabezado por el líder supremo Alí Jameneí. Tras su muerte, Masoud Pezeshkian asumió el poder, buscando mantener la continuidad institucional en Teherán.
Las operaciones militares se han expandido por Medio Oriente, afectando rutas energéticas clave como el Estrecho de Ormuz, fundamental para el comercio global de petróleo.

El origen del conflicto
Entre 2005 y 2015, Irán fortaleció su programa de enriquecimiento de uranio, generando preocupación internacional por su posible uso militar. En este periodo se firmó el acuerdo nuclear conocido como Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), que limitaba el programa iraní a cambio de alivio de sanciones.
En 2018, EE. UU. se retiró del acuerdo e impuso nuevas sanciones, lo que llevó a Irán a incumplir el pacto, comenzando los problemas en estas naciones.
Detonantes recientes
En junio de 2025 estalló la llamada “guerra de los 12 días”, cuando Israel atacó instalaciones nucleares iraníes mediante la Operación León Ascendente. El alto al fuego llegó el 24 de junio.
En diciembre de 2025, Irán enfrentó una crisis financiera que derivó en protestas sociales, posteriormente reprimidas por el gobierno.
Sin un nuevo acuerdo en puerta, el 28 de febrero de 2026, EE.UU. e Israel lanzaron ataques aéreos contra más de 500 objetivos en Irán, destruyendo instalaciones nucleares y bases militares, bajo el argumento de prevenir amenazas.

Escalada del conflicto
Tras los ataques iniciales, Irán respondió atacando bases estadounidenses en el Golfo Pérsico y territorio israelí.
- El 1 de marzo se formó un consejo de transición en Irán.
- El 2 de marzo, el grupo Hezbolá se sumó al conflicto; Israel bombardeó zonas cercanas a Beirut.
- El 3 de marzo, Irán reportó 165 víctimas tras un bombardeo en una escuela en Minab; la Media Luna Roja elevó la cifra total a 787 muertos.
- El 7 de marzo, Israel atacó posiciones en Líbano vinculadas a Hezbolá.
- Entre el 8 y el 16 de marzo continuaron los ataques masivos en la región, afectando infraestructura energética y militar. Irán decidió cerrar el paso por el Estrecho de Ormuz, provocando una crisis global en el suministro de petróleo, cuyo precio alcanzó casi los 120 dólares por barril.
- El 20 de marzo, EE.UU. comenzó a usar bases en Reino Unido para responder a ataques en la zona.
- El 21 de marzo se reportaron más de 3 mil muertos.
- El 22 de marzo, Israel intensificó ataques en el sur de Líbano.
- El 25 de marzo, Israel confirmó el uso de más de 15 mil municiones contra Irán. Además, Irak presentó una queja ante la ONU por daños en su territorio.
- El 26 de marzo se intensificaron los bombardeos en Teherán contra instalaciones estratégicas.
- Para el 28 de marzo, los ataques alcanzaron zonas civiles en Teherán, lo que provocó una respuesta iraní con ofensivas contra Tel Aviv y otras ciudades de Israel.

Situación actual
Finalmente, sin que hasta ahora exista un acuerdo de paz, el conflicto entre Estados Unidos e Irán continúa escalando con ataques a infraestructura estratégica y zonas civiles, involucrando a actores como Israel y grupos como Hezbolá. La situación mantiene en tensión a la región de Medio Oriente y al escenario internacional, especialmente por su impacto en rutas clave como el Estrecho de Ormuz y en el suministro global de energía, sin señales claras de una solución inmediata.


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