No solo significa que no circules, la contaminación es la principal causa ambiental de muerte en el mundo

La contaminación atmosférica se asocia con afectaciones al sistema reproductivo, neurológico y varios tipos de cáncer
mayo 19, 2024

La exposición crónica a la contaminación atmosférica es la principal causa ambiental de enfermedades y muerte prematura en el mundo. Dicha condición, que padecen los habitantes del Valle de México y Valle de Toluca, representa un riesgo para la salud pública, pues daña prácticamente todos los sistemas del cuerpo humano.

Así lo explicó para los lectores de AD Noticias Martha Zarco, doctora en Conservación e investigadora del Instituto de Ciencias Agropecuarias y Rurales de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex), quien refiere que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 95% de las muertes causadas por la contaminación del aire ocurren en países en desarrollo, como México.

Esto precisó, debido a que sus habitantes pasan más tiempo expuestos a altos niveles de contaminantes, como consecuencia de escasas regulaciones de las fuentes principales de emisiones y límites laxos respecto a los niveles de contaminantes permitidos.

Las consecuencias en la salud

La experta en temas ambientales detalló que la contaminación atmosférica se asocia con afectaciones al sistema reproductivo, neurológico y varios tipos de cáncer, específicamente causa accidentes cerebrovasculares, cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y neumonía.

Asimismo, reduce la función pulmonar, haciendo a las personas más vulnerables a enfermedades como COVID-19, entre muchas otras.

Hablando de grupos poblacionales vulnerables, aunque tiene efectos en todas las personas, Martha Zarco subrayó que la contaminación afecta de manera particular a las mujeres embarazadas, provocando nacimientos prematuros, retraso en el crecimiento intrauterino, bajo peso al nacer y síndrome de muerte temprana. Otro grupo afectado son los adultos con problemas respiratorios y cardiovasculares degenerativos.

Al respecto, señaló que cada año la exposición a la contaminación del aire causa millones de muertes. El problema es que, aunque es posible analizar la relación entre altos índices de contaminación y el incremento de enfermedades como consecuencia, difícilmente se puede establecer causalidad debido a la variedad de daños que ocasiona.

“Pienso que esto es lo más peligroso, podemos estar enfermando y puede haber personas que mueran por la contaminación del aire y no lo sabremos”, alertó.

Si bien el fenómeno de la contaminación atmosférica puede darse en cualquier lugar, la doctora Zarco resaltó que en ciudades con actividad industrial como Salamanca e Irapuato —recordemos que la Zona Metropolitana del Valle de México tiene una importante vocación industrial— se han encontrado aves muertas a partir de abril de este 2024. Y refirió que no sería la primera vez que este tipo de casos son un indicador de que el aire está extremadamente contaminado. Las aves son más pequeñas que las personas y estas pasan más tiempo expuestas a la contaminación atmosférica, así que puede ser también causa de muerte de humanos.

En términos medioambientales, Martha Zarco advirtió que estamos padeciendo una reacción en cadena del desequilibrio ecológico, ya que los ecosistemas funcionan como nuestro hábitat, proporcionándonos bienes y servicios que, literalmente, nos mantienen vivos.

Sin embargo, como consecuencia de las actividades humanas, ese equilibrio ya no existe, se han superado los límites de nuestro planeta en varios aspectos, de manera que ya no es posible la asimilación de contaminantes a través de los ciclos biogeoquímicos naturales, rebasamos la capacidad de esos ciclos.

Y detalló esta reacción en cadena: la emisión de gases de efecto invernadero incrementa la contaminación atmosférica y el calentamiento global. El calentamiento global modifica los patrones de lluvias, evitando que los contaminantes puedan precipitarse, aunque eso no sería la solución, puesto que implica que las partículas pasen del aire al suelo y al agua.

“El caso es que ahora tenemos más días al año en los que respiramos aire tóxico y nos encontramos a altas temperaturas que también afectan nuestra salud”.

Soluciones

Al afirmar que mantener una calidad de vida y salud adecuadas no tendría que ser algo negociable ni ponerse a discusión, la doctora Martha Zarzo consideró que ello debe ser prioritario, debe guiar nuestras acciones individuales y las políticas públicas. “Debe ser el objetivo alrededor del cual se reglamenten las actividades económicas y sociales”, sostuvo.

Para revertir los altos índices de contaminación ambiental, la experta recomendó algunas acciones que pasan tanto por los gobiernos, como por la iniciativa privada y los ciudadanos.

Consideró indispensable monitorear de manera precisa y permanente los niveles de contaminación y contar con protocolos estrictos de acción, pero no solo correctiva, sino preventiva, porque a pesar de que se declaren contingencias y se apliquen medidas para disminuir los contaminantes en el aire, cada vez pasamos más tiempo respirándolos.

No podemos esperar, enfatizó, a que algún día un porcentaje, al menos importante de la energía que utilizamos para la industria o el transporte, provenga de “energías limpias”. Es urgente e indispensable que se apliquen regulaciones a la actividad industrial que garanticen la reducción de su impacto ambiental.

“Si eso tuviera un costo económico, en realidad podría tratarse de una inversión, porque está plenamente documentado que las enfermedades causadas por la contaminación representan costos económicos para las empresas, el Estado y las personas; de manera que la mejora regulatoria en este sentido llevaría a reducir los recursos que ahora se necesitan para atender los casos de enfermedades”, afirmó.

Y como ciudadanos, ¿qué hacemos?

El compromiso social es importante, de manera que como ciudadanos también es posible tomar una posición activa para combatir la contaminación atmosférica.

En este sentido, Martha Zarco sugirió adoptar hábitos sencillos que disminuyan el gasto de energía en casa, por ejemplo, lo que implicaría menor demanda de electricidad y, si muchas personas hacen esos cambios, representará menor contaminación por el funcionamiento de centrales eléctricas.

Es decir, explicó, cuando encendemos ventiladores y aires acondicionados en casa o en el auto, se soluciona una incomodidad inmediata, pero ello contribuye a empeorar la situación general de calentamiento global y la contaminación.

Asimismo, afirmó que cuando los ciudadanos estamos dispuestos a actuar de manera corrupta para obtener un holograma de verificación vehicular a pesar del mal estado de nuestro auto, estamos pagando para que nos autoricen a contaminar el aire que todos respiramos, “¿qué sentido tiene eso?, cuestionó.

Finalmente, la doctora Zarco llamó a que “dejemos la carnita asada para mejor ocasión, dejemos de fumar y evitaremos contaminar el aire con el humo, y el suelo y agua con las colillas de cigarro”. Seguramente todos tenemos cerca algún niño o adulto mayor que merece que hagamos algo para que el aire que respiran no los enferme”.

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