Continúa deuda a trabajadoras de albergue en Naucalpan

Continúa deuda a trabajadoras de albergue en Naucalpan

Trabajadoras de un refugio para niños y adolescentes violentados denunciaron que les deben tres quincenas, aunque su trabajo no se ha detenido durante la pandemia ni ante el incumplimiento de la actual administración municipal de Naucualpan.

Se trata de más de diez trabajadoras y pedagogas que durante 24 horas diarias cuidan a menores de edad transferidos desde la Procuraduría del Sistema DIF Municipal, luego de sufrir maltrato, violencia familiar o abandono. Entre las labores que realizan enlistan la enseñanza, el cuidado, atención psicológica y la alimentación diaria de los infantes.

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El pasado lunes las afectadas protestaron por casi 10 horas sobre carriles laterales y centrales de Periférico Centro a la altura de Palacio Municipal. En la acción participaron alrededor de 400 trabajadoras de guarderías y centros educativos pertenecientes al DIF. Tras la presión ejercida, el Ayuntamiento depositó una de las tres quincenas que adeuda a las maestras; sin embargo, no todas recibieron el pago, entre ellas las encargadas del albergue.

El bloqueo se levantó después de que recibieron un mensaje intimidatorio sobre un supuesto despido en contra de quienes continuaran con el bloqueo de la vía, una de las más importantes del municipio.

Al compartir sus testimonios a este medio, una de las trabajadoras del albergue expresó su enojo al relatar que durante la pandemia se contagió de Covid-19 durante sus actividades laborales, pero las jornadas de trabajo no se detuvieron, pues la violencia contra niños y niñas se acrecentó durante el confinamiento por pandemia.

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Las trabajadoras lamentaron que tras la manifestación, las autoridades no les hayan brindado alguna solución.

“Para nosotras es muy difícil volver a manifestarnos, a diferencia de los centros educativos y guarderías del DIF, nosotras no tenemos a papás o mamás con quien dejar a los niños que atendemos”

Recordaron que ellas también cuentan con una familia y por lo tanto tienen gastos que solventar.

“La situación está bien difícil. Queremos cuidar nuestro trabajo, pero también nos tienen que dar una respuesta. El procurador no sube ni a vernos, ni nos da la cara”