Corren a vendedoras informales de Toluca tras denuncias de cobro de piso

A pesar de las bajas ventas, las vendedoras realizaban un pago diario para tener su puesto en la calle. Un pago que entre semana cambiaba y en fines de semana aumentaba hasta 500 pesos
marzo 5, 2022

Después de que vendedoras informales de Toluca denunciaron cobro irregular de piso por parte de trabajadores del Ayuntamiento de la capital mexiquense, hoy se encuentran sin un lugar para vender y sin dinero para solventar sus necesidades.

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Abandonadas a su suerte

Una de las vendedoras —cuyo nombre prefirió conservar en anonimato para evitar represalias— informó que el pasado fin de semana acudió al lugar donde siempre colocaba su puesto; sin embargo, minutos después de que instaló su mercancía, la persona que la corrió de su puesto y que le cobraba puso a otros vendedores en su espacio para que ella no volviera a ofrecer ahí sus productos. Después la fotografiaron, aunque ella no lo hubiera permitido: “yo no dejé que me tomaran foto porque entonces eso significa que ya tienen un estudio sobre esto y saben el motivo por el cual me están sacando injustamente”.

A otra de las vendedoras del centro de Toluca también la quitaron por haber denunciado: “la verdad no está bien lo que nos hicieron. Está bien que ellos ganen su dinero, pero no así, corriendo a la gente. Y además yo siento que ese cacho que nos dieron para vender ni lo han comprado”.

Mencionaron que quienes realizan estos cobros saben de las condiciones en que viven muchos comerciantes informales: me trataron como si yo fuera un animalito, dijo después de saber que no podía volver a vender ahí.

Vendedoras informales de Toluca exigen que les permitan volver a vender

 “Exijo ese puestecito ahí, y ya que me dejen vender como siempre y que no me molesten. Yo quiero vender donde estaba, y si me quieren cobrar, que sea de poco a poco. Yo no voy a pagar toda esa cantidad porque tengo que pagar los materiales para hacer mi trabajo, y la verdad no me alcanza, comentó una de las vendedoras destituidas.

Agregó que su edad avanzada es una de las principales dificultades que ha enfrentado para poder conseguir un mejor trabajo: ¿quién me va dar un peso? No tengo ni para un pan, para nada. Si me hubieran dejado vender, no estaría yo así sufriendo por un pesito o dos pesos”, dijo llorando una de las comerciantes que no ha podido vender sus mercancías y que no tiene dinero para cubrir sus necesidades.

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