La madriguera

Salidas de funcionarios, señalamientos de irregularidades y el hallazgo de “aviadores” exhiben una estructura que reacciona tarde, sin sanciones claras ni cambios de fondo.
marzo 24, 2026
  • Los que no pasan lista;
  • El factor Trevilla;
  • El beso del diablo;
  • El panismo en renta.

A la maestra sin cariño

Algo no está funcionando en la Secretaría de Educación. No es percepción, es secuencia. En mayo de 2025, salió Juvenal Vargas Muñoz de Educación Superior, en plena tensión con la UAEMéx. Meses después, cayó José Manuel Sotomayor Landecho del Instituto de Cultura Física y Deporte del Estado de México tras señalamientos de irregularidades. Entre ambos episodios, movimientos discretos en Administración y Finanzas. Y ahora, el hallazgo de 324 nombres en nómina sin función comprobable, con denuncia penal en curso. A la cadena se suman las salidas de Víctor Sánchez González, Serafín Aguilera Valencia, Rafael Andrade Esparza y Yasmín Toriz Figueroa. Demasiados cambios para hablar de normalidad. La línea es clara: los ajustes llegan después del problema. Sin sanción visible, sin responsables. La madriguera no se cierra. Se administra.

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Mas aviadores que en el AIFA

Reducir el caso a 324 “aviadores” es, en el mejor de los casos, ingenuo. La nómina educativa en el Edomex ha sido, durante décadas, una arquitectura de control político: operadores electorales, estructuras territoriales, lealtades sindicales. No es excepción, es diseño. Ha estado en básica, en superior, en organismos, en sistemas paralelos. Cambian los gobiernos, no la lógica. Por eso, el número no escandaliza. Delimita. Y deja la pregunta incómoda: ¿van por el mecanismo… o solo por los nombres que ya no sirven?

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El factor Trevilla

Los resultados en materia de seguridad en el Edomex no se explican por discurso, sino por conducción. Y, en esa lógica, hay una pieza determinante: el general Ricardo Trevilla Trejo, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional. Su papel no es visible en la narrativa cotidiana, pero sí en la operación: coordinación, presencia territorial y disciplina en la ejecución. El secretario de Seguridad estatal, Cristóbal Castañeda Camarillo, formado en lógica militar, entiende esa estructura: hay alineación, no fricción. Y eso suele marcar la diferencia entre simulación y eficacia. Aquí no hay improvisación, hay mando. Reconocerlo no es elogio. Es precisión.

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El beso del diablo

En el mapa interno de Morena Edomex, el grupo de Higinio Martínez Miranda ha transitado de centralidad a condición minoritaria. No es valoración, es estructura: hoy no controlan órganos de decisión, aunque conservan presencia. Durante años, su figura fue aduana y plataforma. Ese ciclo parece cerrado. Sin ánimo de estigmatizar, su respaldo ha mutado en activo de riesgo, más cercano al “beso del diablo” que a la bendición política. La evidencia es visible: Mexiquenses de Corazón se reduce a expresión testimonial. No es desaparición. Es desplazamiento.

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El panismo en renta

En el Edomex, el PAN ha dejado de comportarse como partido para operar como estructura concentrada. La figura de Enrique Vargas del Villar sintetiza esa transición: control unipersonal, decisiones centralizadas, lógica de administración más que de deliberación. No es metáfora, es práctica. El resultado es medible: pérdida sostenida de votos, cargos y presencia, al tiempo que el panismo se reduce a un grupo compacto de interés. En términos de poder, no es fortalecimiento, es captura. Y cuando un partido se convierte en propiedad funcional, deja de disputar el poder… para administrarlo en escala menor.

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