La cloaca de corrupción en la delegación estatal del Infonavit no solo toca a notarios, abogados y gestores locales, alcanza a funcionarios anteriores y grandes empresarios de la construcción. En las incipientes investigaciones aparece una y otra vez el nombre de uno en particular, Héctor Ovalle, dueño de Coconal, consentido de Enrique Peña y Gerardo Ruiz Esparza, con quienes hizo enormes negocios por unos 20 mil millones de pesos en ese sexenio. Alberto Rodríguez Tizcareño, anterior delegado, llegó por recomendación de Ovalle, para quien trabajó mucho tiempo como gerente del área jurídica de Coconal. Solo para darse una idea de qué intereses se movían en la principal institución hipotecaria del país.
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El año anterior, la nueva delegada del Infonavit, Dayra Vergara —excoordinadora nacional de Jóvenes Construyendo el Futuro— presentó queja ante el gobierno estatal, primero contra el notario Nathaniel Ruiz Zapata, después contra 14 más: Fernando Trueba Buenfil, René Cutberto Santín Quiroz, Salvador Ximénez Esparza, Rubén Valdez Abascal, Carlos Hoffman, Juan Bautista Flores Sánchez, Eric Garzón Zúñiga, Leopoldo López Benítez, Víctor Humberto Benítez González —actual presidente del Colegio de Notarios del Estado de México—, Patricia García Sánchez, Emmanuel Villicaña Soto, Juan Carlos Villicaña Soto y Joel Huitrón Bravo. Nada más ellos tenían irregularidades en mil 171 escrituras. No son todos, meses después hubo más denunciados. Halar la hebra para sacar jareta.
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La transición en Morena se ha ralentizado en lo administrativo. La entrega de Martha Guerrero a Luz Ma. Hernández avanza a paso de tortuga. La nueva presidenta de Morena no tiene todavía ni oficina. Obvio, menos el control de las chequeras y las cuentas. Martha está más apurada por recibir la alcaldía de La Paz que en entregar. Comprensible.
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La residencia de Paseo de San Carlos 210, en el Club de Golf San Carlos de Metepec —que fuera del empresario Julio Lujambio y vendida por unos 45 millones de pesos— no quedó en propiedad del defenestrado y convicto alcalde priista de Toluca, Raymundo Martínez, sino de su operador de cloacas, Andrés Vargas, quien la ocupa y disfruta desde que salió de prisión. Andrés vive mejor y tiene más que Raymundo.
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Delfina, Horacio e Higinio son políticos profesionales de larga data. Los tres tienen colmillo largo y afilado en esos menesteres. No sorprende que, días después de la acalorada disputa por el control de Morena, se tomen la foto sonrientes y juntos en su tierra natal, Texcoco. Solo en la oposición quisieran verlos peleando. Buena digestión de las diferencias… al menos en apariencia.


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